Existe la atracción, el amor por tu pareja; incluso el amor por tu ex pareja ya sea para bien o para mal, el amor sano e insano, el imposible, platónico, el que sientes por un amigo, el maternal; familiar a fin de cuentas, el loco, apasionado, melancólico, el que no cabe dentro de una descripción realista pero existe, el apego, la obsesión...
Existen sensaciones, conexiones y reacciones indescriptibles que dan pie a la incertidumbre cuando se manifiestan, pero todos los tipos de amores y sentimientos son complementarios; todos. Unos son más activos y repetitivos; otros casi inertes e inexplicables.
Automáticamente, tu cuerpo responde ante estímulos inapelables de una manera u otra. Es lo más normal del mundo.
Si no sabes combinar y convivir con todos los tipos de amores y sentimientos cuando estos se presentan, o tu cabeza prefiere eludir inmediatamente alguno de ellos por precaución al no encontrar una respuesta coherente, desgraciadamente, no entiendes nada de la vida.
Puedes incluso hasta sentir algo similar por dos personas al mismo tiempo con sus respectivos matices.
La clave está en que sepas lidiar con ello: elegir o no elegir, coexistir en sintonía con tu paz interna sin dañar a nadie, disfrutar cada uno de esos sentimientos y amores cuando salen a flote, saber apreciar las sensaciones que no querrías que surgiesen pero surgen...
Hay muchísimas personas en el mundo y tú eres un cúmulo de aprendizajes y experiencias. Además, tal vez, gracias a eso, existan para ti vínculos que sean simultáneos mas nunca iguales: ya sea por el momento, por las características o por la complementación de un sinfín de factores a modo de: "carpe diem".
miércoles, 1 de junio de 2016
viernes, 20 de mayo de 2016
Con-EUK-xión (Eukene)
Llévame donde se disipan las dudas; allí, donde no me ha llevado nadie de la mano. Donde se esfuma bajo el horizonte ese mar de indecisiones ignorado con premura; allí, donde el desquite no hace mella e irradia el mártir de mi yo interno sin conciencia.
Déjame que emane al compás que mis ideas dictan, pero haz que desvanezca entre melodías que inspiren calma.
Destápame hasta donde mis conocimientos mueran.
Desconéctame como tú bien sabes.
No me dejes tiempo para razonar. Haz que obvie lo banal de mis pensamientos abruptos en clave de pasado y empiézame de cero.
Conéctame de nuevo. Con-EUK-tame.
Vuélame hasta que deje de imaginarte y juega conmigo.
Recuérdame dónde me rozaste con el transcurso de los días; allí, donde no dejo entrar a nadie, donde no existe incertidumbre ni prejuicio, donde puedo abrirme sin ningún miedo, donde puedo sentir lo que quiera y me gusta escapar para pensarte.
Encuentra la forma de que regrese y permanezca ahí cada vez que con-EUK-te; allí, donde mi cabeza descansa y la humanidad no tiene cabida. Donde para mí solo existes tú, tus pensamientos y la idiosincrasia de tu ser, que tanto me engancha, porque así dejo que sea.
No me dejes salir de allí; de ese cuadrante que es ya casi tan tuyo, donde mi pavor se evapora y yo puedo evadirme.
Allí, donde no quise entrar por mera incertidumbre y desconfianza, y, donde a estas alturas, no me importa caer una y otra vez en cada ocasión que me con-EUK-to a ti.
Donde está oscuro y hace frío, mas tú sabes cómo eludir lo lóbrego y gélido de esos rincones para hacerme compañía. Donde entiendes cómo manejarte por senderos inexpugnables y recónditos sin dificultad alguna.
Acércate a mí con tu manera de pensar. Abastécete de sabiduría y conocimientos y "deja que sea" para que no descon-EUK-te.
Hazme cómplice de tu pánico, de tu inseguridad e inquietudes a tu manera. Te dejo la puerta abierta por si algún día decides romperte dentro de ese cuadrante que dejo alquilado a tu nombre. En el que no existen reglas, ligaduras u obligaciones. Donde puedes entrar y salir sin permiso alguno las veces que desees.
Curioséame por encima o a fondo. Solamente quiero que esto nunca termine de ser una batalla de mentes; un juego donde la anarquía sentimental reine, sin olvidar que ambos tan solo somos la verdad e imaginación del otro, hasta el día en el que la realidad eclipse la ficción y realmente esto tenga una definición intrínseca.
sábado, 7 de mayo de 2016
In love but...
"El amor duele"
No hay nada más simple y sencillo que eso. Porque el amor conlleva también al desencanto dentro de la misma relación, a las costumbres, a la rutina y al desamor en el peor de los casos y todo lo que eso unifica: las mentiras que se forman, el despecho, el rencor...
Me atrevería a decir, que cualquier persona que haya estado enamorada, lo ha sufrido (otra cosa es que lo exteriorice).
Yo, lo llevo tatuado a fuego y conciencia, y para mí significa mucho más que dos/tres palabras y el significado liviano de las mismas; lo que hace que no impida que pueda enamorarme de nuevo atraído por ello, como si de droga se tratase, por mucho que se sufra en ocasiones.
El amor siempre "tiene su aquel" áspero de lo bonito y de todas formas engancha sentirlo. Pero ser consciente, y, a su vez, saber disfrutar y afrontar esas adversidades una vez surgen, es ideal. Porque intentar que no se manifiesten es meramente imposible; tarde o temprano suceden, aunque no debería ser así.
La clave está en enamorarte también de los desajustes rutinarios, de la monotonía, de lo que tú consideres defectos en esa persona, siempre que sea saludable. Agradarte lo bueno de ella y disfrutar de lo bello de la relación es muy sencillo.
A una persona no la puedes aceptar al 100% ni quererla del mismo modo todos los días de tu vida, pero debes hallar la forma de que complemente cuanto menos contigo y así quererla, a tu manera, y sino, tomar las decisiones pertinentes para no anclarte a los malos hábitos por costumbre; de ahí entonces es cuando surge el desamor insano, o el bucle del que cuesta muchísimo salir y en el cual sigues metido porque no sabes como dejar atrás. Ese bucle que hace que creas que sigues enamorado y queriendo de la misma manera a esa persona, porque aprecias una cosa buena que anula las treinta que no lo son tanto anteriores por inercia.
A mi parecer, el amor es: volátil, confuso, pero por encima de todo, doloroso y eterno (independientemente de que esté más o menos latente en ese momento).
Los amores no mueren pero se desgastan; incluso cuando la relación se evapora pasan a un plano distinto con el tiempo y se atenúan, mas nunca se olvidan. Y duelen porque siempre queda algo recóndito que, a menudo, se confunde con la atracción del todavía o las sensaciones pasadas, dependiendo de cada historia.
Tendrías que cambiar mucho tus hábitos y costumbres para que esa persona dejase de interesarte por completo si algún día lo hizo, y, eso, amigos míos, es casi imposible.
Lo idóneo es saber distinguir si esas sensaciones siguen siendo por amor o por usanza. Saber si compensan lo antecedente o complementan tu presente, y elegir y quedarte con lo que más te aporte en cada momento, o saber sobrellevar un sentimiento distinto al anterior teniendo en cuenta de que seguirá ahí, en la inopia, pero ya no es ni será el mismo ni influyente para tu presente. Y ser capaz así, de saber tratar con tu amor propio o/y actual (en el caso de tenerlo) y anterior de forma sincrónica, y de la manera que cada cual merece para evitar choques que puedan influenciarse entre uno y otro.
Tampoco soy devoto de tópicos como: "los polos opuestos se atraen", y singularidades a la altura de: "prototipos ideales". Pienso que tan solo son argumentos predefinidos socialmente para explicar situaciones y emociones correlativas que tienen una respuesta ambigua y distinta a lo que, para cada uno, representa lo común.
Es mi modo absurdo de ver el amor, vaya. Y es mucho más engorroso que esto. Y duele. Pero si te quedas solo con lo superfluo de la palabra 'dolor', no creo que sepas disfrutar de la vida si no entiendes su trasfondo.
No hay nada más simple y sencillo que eso. Porque el amor conlleva también al desencanto dentro de la misma relación, a las costumbres, a la rutina y al desamor en el peor de los casos y todo lo que eso unifica: las mentiras que se forman, el despecho, el rencor...
Me atrevería a decir, que cualquier persona que haya estado enamorada, lo ha sufrido (otra cosa es que lo exteriorice).
Yo, lo llevo tatuado a fuego y conciencia, y para mí significa mucho más que dos/tres palabras y el significado liviano de las mismas; lo que hace que no impida que pueda enamorarme de nuevo atraído por ello, como si de droga se tratase, por mucho que se sufra en ocasiones.
El amor siempre "tiene su aquel" áspero de lo bonito y de todas formas engancha sentirlo. Pero ser consciente, y, a su vez, saber disfrutar y afrontar esas adversidades una vez surgen, es ideal. Porque intentar que no se manifiesten es meramente imposible; tarde o temprano suceden, aunque no debería ser así.
La clave está en enamorarte también de los desajustes rutinarios, de la monotonía, de lo que tú consideres defectos en esa persona, siempre que sea saludable. Agradarte lo bueno de ella y disfrutar de lo bello de la relación es muy sencillo.
A una persona no la puedes aceptar al 100% ni quererla del mismo modo todos los días de tu vida, pero debes hallar la forma de que complemente cuanto menos contigo y así quererla, a tu manera, y sino, tomar las decisiones pertinentes para no anclarte a los malos hábitos por costumbre; de ahí entonces es cuando surge el desamor insano, o el bucle del que cuesta muchísimo salir y en el cual sigues metido porque no sabes como dejar atrás. Ese bucle que hace que creas que sigues enamorado y queriendo de la misma manera a esa persona, porque aprecias una cosa buena que anula las treinta que no lo son tanto anteriores por inercia.
A mi parecer, el amor es: volátil, confuso, pero por encima de todo, doloroso y eterno (independientemente de que esté más o menos latente en ese momento).
Los amores no mueren pero se desgastan; incluso cuando la relación se evapora pasan a un plano distinto con el tiempo y se atenúan, mas nunca se olvidan. Y duelen porque siempre queda algo recóndito que, a menudo, se confunde con la atracción del todavía o las sensaciones pasadas, dependiendo de cada historia.
Tendrías que cambiar mucho tus hábitos y costumbres para que esa persona dejase de interesarte por completo si algún día lo hizo, y, eso, amigos míos, es casi imposible.
Lo idóneo es saber distinguir si esas sensaciones siguen siendo por amor o por usanza. Saber si compensan lo antecedente o complementan tu presente, y elegir y quedarte con lo que más te aporte en cada momento, o saber sobrellevar un sentimiento distinto al anterior teniendo en cuenta de que seguirá ahí, en la inopia, pero ya no es ni será el mismo ni influyente para tu presente. Y ser capaz así, de saber tratar con tu amor propio o/y actual (en el caso de tenerlo) y anterior de forma sincrónica, y de la manera que cada cual merece para evitar choques que puedan influenciarse entre uno y otro.
Tampoco soy devoto de tópicos como: "los polos opuestos se atraen", y singularidades a la altura de: "prototipos ideales". Pienso que tan solo son argumentos predefinidos socialmente para explicar situaciones y emociones correlativas que tienen una respuesta ambigua y distinta a lo que, para cada uno, representa lo común.
Es mi modo absurdo de ver el amor, vaya. Y es mucho más engorroso que esto. Y duele. Pero si te quedas solo con lo superfluo de la palabra 'dolor', no creo que sepas disfrutar de la vida si no entiendes su trasfondo.
viernes, 29 de abril de 2016
Trece
Empecé esto por una zorra de la que ya ni me acuerdo casi;
unos lo llamaban dar pena; otros desahogarse,
pero encontré quién soy en medio de ese puto oasis.
He estado meses en un callejón sin salida,
entre mujeres pasajeras y noches sin despedida.
Sin buscar nada acabé roto y sin medida,
hasta dejar a un lado el alcohol y las sonrisas vacías.
Viniste a mí, cruzamos mentes y sabía que nada perdía,
empezaste siendo una broma y te estás volviendo mi vida.
Hoy me quiero solo y me quiero solo contigo,
y si he tardado tanto en decidirme es porque sé bien lo que vivo.
unos lo llamaban dar pena; otros desahogarse,
pero encontré quién soy en medio de ese puto oasis.
He estado meses en un callejón sin salida,
entre mujeres pasajeras y noches sin despedida.
Sin buscar nada acabé roto y sin medida,
hasta dejar a un lado el alcohol y las sonrisas vacías.
Viniste a mí, cruzamos mentes y sabía que nada perdía,
empezaste siendo una broma y te estás volviendo mi vida.
Hoy me quiero solo y me quiero solo contigo,
y si he tardado tanto en decidirme es porque sé bien lo que vivo.
miércoles, 20 de abril de 2016
Álter ego
Te quiero.
No hay razón más que esa para que escriba esto.
Como ya dije: las cosas afuera podían seguir su transcurso natural
(a pesar de que no tenía mucha esperanza de ello y creía que nuestra relación se disiparía con los días, la verdad).
Te escondo ante el resto, por el momento, aunque mis y nuestros cercanos sepan de nuestra existencia, porque ya sabes que no me gusta que la gente se inmiscuya en lo ajeno y detesto las redes antisociales.
Cada cual puede ser quien y vender lo que sea detrás de una pantalla, pero la realidad se vive detrás de ella.
(palabras vacías de cara a la galería, demostraciones irreales, falsas amistades, números ficticios...)
Por ello, decido quererte, pero quererte sin que mis semi-conocidos y anónimos se entrometan entre nosotros.
Creo que es lo más simple y real, y me la pela lo que piense o crea el resto.
Es difícil satisfacer a mi cabeza, y seguiré diciendo que es imposible entenderla, pero, más o menos, has llegado a crear un vínculo de conexión con ella bastante peculiar, hasta el punto en el que la misma y mi corazón ya no reman a contracorriente; cosa que creía imposible de causar por nadie.
La verdad, es que amo la soledad. Me quiero y me quería solo. Pero, creo que, aunque insista en el hecho de no querer introducirme en situaciones intensas, hay sentimientos que son ineludibles.
He estado durante meses evitando cosas así por miedo, por desidia, por desinterés y por querer seguir disfrutando de mi vida sin compartirla con nadie. Pero, ¿para qué seguir evitando adentrarte en algo a lo que temes si llega alguien que te hace sentir distinto cada vez que te toca?
Alguien que se hace cómplice de tus miedos, de tus preocupaciones, que ama tu pasado y tu presente, y quiere formar parte de tu futuro sin importarle lo demás.
Creo que es imposible agradar o que alguien te comprenda por completo porque cada persona es un mundo, pero hallar la estabilidad entre atracción, comprensión, sentimientos, interés y demás con otra persona, debe ser motivo para plantearte que su personalidad combina cuanto menos con la tuya.
Entonces, ¿para qué seguir solo?
¿Qué buscar ahí fuera en soledad si alguien te está dando lo que te complementa y ya estás bien contigo mismo?
¿Por qué seguir dentro de la falsa utopía de la melancolía si esa persona permite que combines tu amor propio con el amor ajeno sin descuidarte de ti mismo, y potencia tus virtudes a la vez que reduce tus defectos?
Resumir estos cinco/seis meses de descubrir nuevos horizontes y altibajos es un hito, pero no voy a hacerlo aquí ni ahora, porque hacer partícipe a alguien más que nosotros dos de ello haría que se diluyese lo mágico de lo íntimo.
Nada que no se sepa ya, es que, soy un entusiasta de lo incógnito. Y, posiblemente, cuanto menos de tu vida dejas entrever, más factores foráneos a tu favor y menos en contra tienes; si bien es cierto que puede ser ambivalente, con más cosas puedes jugar. Por eso, solo me gusta e intento que sepan y conozcan sobre mi vida quienes me rodean casi a diario; que son los que comparten mis días y mis acciones, y no quienes puedan intuir por fotos, comentarios y demás, historias que no van más allá de la imaginación.
Lo bello de lo hondo no lo experimenta casi nadie...
Es magnífico, y no voy a dejarme llevar por la ilusión del momento, pero el que una persona; inconsciente o conscientemente, sea capaz de reavivar una parte de ti que dabas por casi inerte, entusiasma.
Desde que me fui, hace poco más de un mes, he echado de menos nuestra rutina. No obstante, quizá, deba agradecer el hecho de haberme ido, ya que creo que ha permitido que pasásemos del ambiente ruidoso, aunque cómplice; de clase, a una relación de cariño y confianza llevada a lo inevitable.
Te eché de menos al principio pese a que no quería reconocerlo (lo sabes), y si bien zanjamos todo aquello último como buenamente se pudo, sabía que la confianza se había esfumado en aquel momento. Cosa que, con el tiempo, hemos ido recuperando fuera de la rutina hasta llegar a lo que hoy en día nos atañe; que es incluso mejor que la misma.
Casi nunca he ido detrás de nadie (seguramente por orgullo), pero creo que el insistir en arreglar aquello y seguir viéndonos para recuperar lo que destrocé por una mala noche, en vez de que cada cual siguiese su camino, es de las decisiones de las que más me enorgullezco y menos me arrepiento a lo largo de mi vida.
He podido conocerte algo más y tú a mí. Conectar ambas cabezas y corazones como ciencia infusa olvidándonos de todos esos "peros y porqués". Complementar el avanzar en paralelo cada cual en lo que está metido; tú con tus estudios; yo con mi "curro". Sin agobios. Y llegar a querernos, contra todo pronóstico, de una manera vivaz y sana.
Podría considerar esto como el comienzo de una nueva etapa, contigo, de distinta manera a lo que estábamos acostumbrados estos meses, y no veo mejor momento que este para desaparecer. Para desaparecer de aquí y sin que nadie nos moleste. Para desconectar de todo pero a la vez de nada para no caer en un círculo insano.
Nunca he estado tan seguro de algo; creo que tan solo necesitaba una excusa.
Te q..., y otras cosas que no solía sentir muy a menudo.
No hay razón más que esa para que escriba esto.
Como ya dije: las cosas afuera podían seguir su transcurso natural
(a pesar de que no tenía mucha esperanza de ello y creía que nuestra relación se disiparía con los días, la verdad).
Te escondo ante el resto, por el momento, aunque mis y nuestros cercanos sepan de nuestra existencia, porque ya sabes que no me gusta que la gente se inmiscuya en lo ajeno y detesto las redes antisociales.
Cada cual puede ser quien y vender lo que sea detrás de una pantalla, pero la realidad se vive detrás de ella.
(palabras vacías de cara a la galería, demostraciones irreales, falsas amistades, números ficticios...)
Por ello, decido quererte, pero quererte sin que mis semi-conocidos y anónimos se entrometan entre nosotros.
Creo que es lo más simple y real, y me la pela lo que piense o crea el resto.
Es difícil satisfacer a mi cabeza, y seguiré diciendo que es imposible entenderla, pero, más o menos, has llegado a crear un vínculo de conexión con ella bastante peculiar, hasta el punto en el que la misma y mi corazón ya no reman a contracorriente; cosa que creía imposible de causar por nadie.
La verdad, es que amo la soledad. Me quiero y me quería solo. Pero, creo que, aunque insista en el hecho de no querer introducirme en situaciones intensas, hay sentimientos que son ineludibles.
He estado durante meses evitando cosas así por miedo, por desidia, por desinterés y por querer seguir disfrutando de mi vida sin compartirla con nadie. Pero, ¿para qué seguir evitando adentrarte en algo a lo que temes si llega alguien que te hace sentir distinto cada vez que te toca?
Alguien que se hace cómplice de tus miedos, de tus preocupaciones, que ama tu pasado y tu presente, y quiere formar parte de tu futuro sin importarle lo demás.
Creo que es imposible agradar o que alguien te comprenda por completo porque cada persona es un mundo, pero hallar la estabilidad entre atracción, comprensión, sentimientos, interés y demás con otra persona, debe ser motivo para plantearte que su personalidad combina cuanto menos con la tuya.
Entonces, ¿para qué seguir solo?
¿Qué buscar ahí fuera en soledad si alguien te está dando lo que te complementa y ya estás bien contigo mismo?
¿Por qué seguir dentro de la falsa utopía de la melancolía si esa persona permite que combines tu amor propio con el amor ajeno sin descuidarte de ti mismo, y potencia tus virtudes a la vez que reduce tus defectos?
Nada que no se sepa ya, es que, soy un entusiasta de lo incógnito. Y, posiblemente, cuanto menos de tu vida dejas entrever, más factores foráneos a tu favor y menos en contra tienes; si bien es cierto que puede ser ambivalente, con más cosas puedes jugar. Por eso, solo me gusta e intento que sepan y conozcan sobre mi vida quienes me rodean casi a diario; que son los que comparten mis días y mis acciones, y no quienes puedan intuir por fotos, comentarios y demás, historias que no van más allá de la imaginación.
Lo bello de lo hondo no lo experimenta casi nadie...
Es magnífico, y no voy a dejarme llevar por la ilusión del momento, pero el que una persona; inconsciente o conscientemente, sea capaz de reavivar una parte de ti que dabas por casi inerte, entusiasma.
Desde que me fui, hace poco más de un mes, he echado de menos nuestra rutina. No obstante, quizá, deba agradecer el hecho de haberme ido, ya que creo que ha permitido que pasásemos del ambiente ruidoso, aunque cómplice; de clase, a una relación de cariño y confianza llevada a lo inevitable.
Te eché de menos al principio pese a que no quería reconocerlo (lo sabes), y si bien zanjamos todo aquello último como buenamente se pudo, sabía que la confianza se había esfumado en aquel momento. Cosa que, con el tiempo, hemos ido recuperando fuera de la rutina hasta llegar a lo que hoy en día nos atañe; que es incluso mejor que la misma.
Casi nunca he ido detrás de nadie (seguramente por orgullo), pero creo que el insistir en arreglar aquello y seguir viéndonos para recuperar lo que destrocé por una mala noche, en vez de que cada cual siguiese su camino, es de las decisiones de las que más me enorgullezco y menos me arrepiento a lo largo de mi vida.
He podido conocerte algo más y tú a mí. Conectar ambas cabezas y corazones como ciencia infusa olvidándonos de todos esos "peros y porqués". Complementar el avanzar en paralelo cada cual en lo que está metido; tú con tus estudios; yo con mi "curro". Sin agobios. Y llegar a querernos, contra todo pronóstico, de una manera vivaz y sana.
Podría considerar esto como el comienzo de una nueva etapa, contigo, de distinta manera a lo que estábamos acostumbrados estos meses, y no veo mejor momento que este para desaparecer. Para desaparecer de aquí y sin que nadie nos moleste. Para desconectar de todo pero a la vez de nada para no caer en un círculo insano.
Nunca he estado tan seguro de algo; creo que tan solo necesitaba una excusa.
Te q..., y otras cosas que no solía sentir muy a menudo.
jueves, 14 de abril de 2016
No es metáfora
No quiero pensar.
Estoy metido dentro de un bucle que, no sé si tildar de: "psicótico", el cual no sabría describir; en cambio, todo lo demás, sí.
(Los gestos, las miradas, cada palabra, el doble sentido de las cosas, los intereses, las posibilidades...)
Estoy metido dentro de un bucle que, no sé si tildar de: "psicótico", el cual no sabría describir; en cambio, todo lo demás, sí.
(Los gestos, las miradas, cada palabra, el doble sentido de las cosas, los intereses, las posibilidades...)
No entiendo nada de la vida y lo entiendo todo sobre las personas.
Mi cerebro es lapolla y una mierda.
Mi cerebro es la
No entenderías nada de lo que me pasa por la mente.
NECESITO AYUDA.
(o igual la necesitáis vosotros, no sé)
viernes, 8 de abril de 2016
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