No vine a cambiaros el mundo, vine a perder todo por lo que lucho. Mordiendo los labios, aprieto el puño.
Hay cosas que no olvido ni escribiendo ni con Bourbon, pero nos queda el tiempo para que agote sus recursos.
Promesas que no cumplo, excesos y sonrisas tras el susto; los bares, cafés y mañanas. Miedo a hacerme adulto.
Mi vida es tan sencilla que la oculto; como esto no funcione me arrepentiré de seguir mis impulsos.
He sido víctima y verdugo, he ido con gente que ni debí conocer y me he chocado contra el muro. Fui un niñato orgulloso y un capullo, pero he luchado por mis sueños más que nadie y eso sí que os lo aseguro. He ganado y he perdido, he aprendido y olvidado, y he dejado escapar todo lo que amo. He soñado con ser rico, he sonreído sin un pavo, pero no envidio a nadie porque nada me ha faltado.
Que viví tanta historia que la conté con mis manos y ahora están hablando mierda porque aquí nos lo curramos.
No sabes lo difícil que es equilibrar mi estado; más cuando tengo al demonio caminando de mi lado.
Que aquí un error sale caro, que ahí fuera están esperando un fallo nuestro, pero les esperamos donde siempre y con lo puesto.
Mis frases te dicen más que mis gestos.
Pienso venderme por lo que cuesto.
Jamás lo hice por el resto.
Ahora estamos en el mismo sitio en el que comenzamos; en la misma casilla y en el mismo dado, esperando que algo cambie. Tiento a la suerte con dedos cruzados, aunque no confíen en mí por todo el tiempo que he tirado.
Estoy más preparado que nunca, así que se acerquen los golpes; me llevaré los que me corresponden.
Mis letras estarán ya cuando olviden mi nombre, y cenizas será todo lo que de mí quede entonces.
Costumbres en balance, tuve todo a mi alcance y me cansé. No dejaré de hacer que lances, tú haces que calme mi sed.
Viví el infierno aquí en mis carnes, tuve suerte y me escapé, lo malo es que ahora que soy libre algo en mí me pide volver.
Esa es mi lástima, escupir letras por no soltar lágrimas.
La vida no te da lo que imaginas.
A máxima potencia y en ascenso viendo al mundo desde arriba, pensando en que mañana igual me toca la caída.
Pura tragicomedia mi vida.
A lo bonzo arden mis ángeles y Dios les mira.
Tú cuida mi cullinan.
Mentiras y mentiras es lo que me dio la música, me curó las heridas y ahora hace mi sangre pública.
Yo no soy nadie especial; me enamoré, sangré por nada. Quise cambiarme la vida unas tres veces por semana.
Siempre fui un egoísta, no ayudé a quien me ayudaba. Hoy sonrío porque sé que soy lo que necesitaba.
sábado, 12 de marzo de 2016
martes, 1 de marzo de 2016
Paradoja de un: "no voy a echarte de menos"
Me voy.
Seguramente te dé igual a estas alturas - a mí también - pero he decidido marcharme.
Dejo todo esto, no es lo mío.
Llevo mucho tiempo analizando la situación y creo que ha llegado el momento.
A pesar de que en su momento fueses mi apoyo y parte de mi motivación para seguir adelante, me he agotado como de costumbre.
La gente me cansa. Partiendo de esa base, de la que tú eras consciente, has llegado a aborrecerme como la mayoría.
Si hablo de lo que estaba haciendo (Marketing), hace muchísimo que me planteaba la idea de dejarlo. Es entretenido, pero no me llena del todo. Me gusta ese mundo, es curioso y, seguramente, lo que me interesa de él me lo lleve como aprendizaje.
No soy ni mejor ni peor por ello; y menos cuando el fin y uno de los motivos es que haya conseguido trabajo, pero es otro flagrante "error" en la senda de mi vida por el cual me llevo otra experiencia positiva.
Seguiré con mi pensamiento abstracto, creyendo que el que saca mejor nota o tiene más estudios no siempre es más listo que el que saca/tiene menos. Y eso es algo que una gran parte no entenderá jamás por ser esclavo de lo que dicta la sociedad y de una nota que solamente ampara un par de las ocho inteligencias que existen, mas no te prepara íntegramente para la vida ni el mundo laboral. A veces es cuestión de desmotivación y falta ganas por estar desarrollando temáticas que se creen intrascendentes o no interesan, no de capacidad. Y eso tiene que ver con la actitud; la cual no se potencia en una escuela, no con la inteligencia.
Quitando este inciso, quiero seguir con lo de la chica, escribiendo de tú a tú.
Lo dicho, eras gran parte de mi motivación quieras que no.
Sabía que iba a dejar esto tarde o temprano, pero digamos que el vínculo que estaba forjando contigo era demasiado amplio para irme de golpe.
Supongo que el ir a clase, el contarnos millones de historias pasadas, presentes y futuras, influía en el hecho de que siguiese yendo para no romper eso.
Me tenías los esquemas rotos, algo que nunca pensé en un primer momento. Es más; y lo sabes perfectamente, nunca creí que fuésemos si quiera a entablar amistad. Porque eres pequeña, porque te veía como una más y, porque, "a priori", a simple vista eras algo opuesto a lo que a mí me llama la atención.
No voy a escribir cosas que quedan entre tú y yo, cosas que sabes de sobras (aunque no sé si algún día llegarás a leer esta mierda), pero sí que eres consciente de una diminuta parte del caos que atesoro.
Seguramente no estabas preparada para todo eso, para aguantarme y comprender mi cabeza, pero eres afortunada. Nunca suelo ser tan explícito con esa parte de mí con personas que conozco tan poco; y menos si lo que quiero es causar buena impresión a alguien, pero tú, me estabas haciendo ver las cosas de una manera distinta y sentía que podía ser transparente con esa parte de mi caótico ser.
Me demostraste mucho en muy poco, y no soy una persona que juzgue a nadie en base a primeras impresiones, pero el ser tan humana; a pesar de que hubiesen infinidad de cosas que me desagradasen de ti, hacía que me olvidase de mis principios y cada día estuviese más enganchado.
Me cuidaste durante varias noches sin conocerme apenas de nada, fuiste comprensiva con algunos gestos y acciones después de que entre tú y yo ya hubiesen sucedido cosas relevantes, seguiste perdonándome la vida después de comportarme como un imbécil para que te cansases de mí, continuaste insistiendo, ayudándome, encima mío, y eso es algo que te agradeceré porque es imposible que fuese fingido.
Sin embargo, a todo lo bueno casi siempre le sigue un "pero", y ese "pero" es que el tiempo fue dictando sentencia...
A pesar de que siempre haga alarde de lo distinto que me considero, supongo que en el fondo soy como todos. Todos sentimos cosas y todos nos cegamos algunas veces. Sospecho que eso era lo que me ocurría contigo.
El hecho de haber encontrado a alguien que estaba haciéndome sentir cosas que no sentía desde hacía más de un año, era motivo para que me cegase por tal "bombazo" en el pecho.
No es fácil penetrar aquí dentro y lo sabes sobradamente, y ahora, en frío, diría que tan solo fue un espejismo o un amago de rozarme el corazón, pero al menos has estado más cerca que nadie y, teniendo en cuenta la cantidad de chicas que han deambulado por mis días y lo roto que llegué a estar durante parte del año anterior, eso es algo para no pasar por alto.
Estabas haciendo que me olvidase de mis fundamentos, que dejase a un lado mi cabeza loca y mi faceta de extra-pensador, y empezase a cambiar las preguntas de mis "peros y porqués", pero sin tanto ajetreo.
Imagino que el ser parte de mi rutina influía demasiado, ya que, como la mayoría, estaba viviendo la típica historia de película del chico y chica de clase que se gustan. No es la primera vez que me ocurre y a ti tampoco, pero para mí estaba siendo la más especial; por el momento, por mis pensamientos actuales, por haberme liberado un poco de todo hacía tiempo...
No hace falta que mencione lo mucho que me entristece el amor hoy en día, porque actualmente es muy surrealista y no quiero adentrarme en él si no es con la persona adecuada. Pero tú, por un momento creí que eras esa persona, y lo creí con la mano en el pecho.
Te propuse lo que te propuse después de todo lo sucedido y el tiempo. Era pronto, y, tal vez, agradezco que esa fuese tu "excusa" para no pasar a formar parte de mis días formalmente...
Sabes que yo no estaba preparado para ello, y que me estaba olvidando de todo lo que habitualmente solía comentarte que me desagradaba porque estaba encariñándome demasiado.
Supongo que cuando empiezas a querer a alguien, la quieres con sus pequeños defectos también...
Creo que a partir de ese momento empecé a volver a mi "yo" verdadero, a mis vueltas de adrenalina y a preguntarme cosas.
No sabía por qué había hecho eso; incluso sabes perfectamente que nada más llegar a casa me "arrepentí" de hacerlo.
Digamos que ese fue el comienzo del declive.
Entre los dos seguimos igual, siguieron ocurriendo cosas después de clase, los fines de semana, por las noches, de fiesta... y el ambiente en el aula; a pesar de que pensaba que iban a cambiar las cosas después de aquello, siguió siendo el mismo. Inclusive diría que mejoró nuestra relación en cuanto a confianza.
Pasaron las navidades, tiempo clave en el que me puse a pensar relativamente en todo lo que nos sucedía, en mis cosas y en mi vida en general.
Decliné la idea de vernos durante esas fechas a pesar de que lo teníamos acordado, y creo que fue lo más correcto.
Empecé a vislumbrar parte de la realidad, a ver gestos por tu parte que no me agradaban y a sentir que no estabas siendo del todo sincera.
No sé si fue parte de mi "paranoya" en base a mis experiencias anteriores o simplemente tengo un "don" para estas cosas, pero creo que no iba mal encaminado.
Comencé a darle vueltas a tonterías, a tus gestos, hasta que lo hablamos y me dejaste más tranquilo, pero ahí creo que ya empezaba a aburrirme de todo.
Me tranquilizaste. En clase todo iba genial, pero cada día te notaba más cercana y distante a la vez y, quizá por eso, empecé a cambiar mi manera de verte. Te veía cada vez menos especial y más como el resto, notaba que actuabas igual que todos, y por eso seguía teniendo tan buena relación contigo pero estaba tan "pasota".
Ya no te veía como alguien única que había roto mis esquemas, te veía como una amiga; una buena amiga, pero nada más lejos de eso.
Hasta que llegó la última noche. Esa en la que me quedé tirado después de todo y, no sé si fue percepción mía porque no me acuerdo de nada, pero creo que me mandaste a la mierda por el estado en el que me encontraba. Después de todas las noches (y peores) que me habías aguantado, de saber como es tu trato con la gente y de negar que te acompañase hasta casa, al contrario que de costumbre, me hiciste pensar que eso tenía algo más de historia que el estado de embriaguez en el que me hallaba.
Igualmente y pese a eso - como te he dicho - ya habían cosas que no me estaban molando un pelo, y por eso decidí pasar de tu cara.
Llegué a la conclusión de que eres alguien con miedos por tu pasado; supongo que como yo y todos; los cuales estaba intentando que se esfumasen porque sé lo que se siente. Y creo que en un principio todo iba bien, pero fueron pasando los días y lo fuiste olvidando.
Necesitas sentirte valorada por lo mismo, y me siento bien por haber hecho que empezases a valorar más la calidad de quien te decía las cosas que la cantidad por el bien de tu seguridad personal, mas eso con los días también lo fuiste ignorando y me empezaste a producir rechazo. Sé y soy plenamente consciente de por qué lo haces, y me lo has medio-reconocido. Sé que decidí ignorar el motivo ya que no puedo pretender que veas las cosas como yo a tu edad, pero me empezaste a crear un desinterés en ti brutal, denotando esos gestos que demostraban lo cría que eres (esos que al inicio tanto odiaba pero me hiciste olvidar y hacer que incluso me gustasen).
Empezaste a hacer cosas extrañas, a intentar llamar la atención de cualquier manera y a hacer vanagloria de lo que realmente eres como persona.
Eres buena chica, lo sé y doy fe - eso no te lo niego- pero no eres tan inocente como pretendes vender a los demás.
Ya sea por tus miedos o por aburrimiento, manipulas, y eso, hija mía, ya lo he vivido y me genera repulsión.
No lo haces de manera maliciosa, pero de todas maneras, nunca va a agradarme alguien que llena su autoestima a base de piropos vacíos y conversaciones que ni le interesan, y, que, además, intenta ocultarlo.
Acabaste cansándome, y supongo que volví a romper unos esquemas ficticios que me había hecho mentalmente de alguien que creía singular, pero no te acercas a ser lo que quiero para mis días, enana.
Eso sí; sentí cosas sinceras, reales y no las rehúso.
No me he ido de esto por ti, esa era una decisión que tenía tomada desde hace varios días, pero entre tú y alguna otra persona más de clase que me hacía sentir ganas de echar "pa'lante" ahí seguía.
No es culpa tuya que hayas acabado disgustándome y hayamos terminado a hostias, pero creo que tampoco es algo que te vaya a preocupar demasiado.
Ni si quiera me he despedido de ti; no por orgullo, sino porque no veo motivo para hacerlo. Además, seguramente te seguiré viendo, ya sea de fiesta o cuando quedemos todos.
No salió de ti el preocuparte después de aquella noche de mierda, y en todos estos días tampoco te ha interesado el ignorar ese suceso puntual para preguntarme por mi estado después de haber visto como tenía la ceja y saber lo que pasó.
Viendo que realmente no eres como creía y que lo único que necesitas es a personas para desaburrirte y subir tu grado de autoestima, imagino que harás como yo, que no voy a echarte de menos.
Seguramente te dé igual a estas alturas - a mí también - pero he decidido marcharme.
Dejo todo esto, no es lo mío.
Llevo mucho tiempo analizando la situación y creo que ha llegado el momento.
A pesar de que en su momento fueses mi apoyo y parte de mi motivación para seguir adelante, me he agotado como de costumbre.
La gente me cansa. Partiendo de esa base, de la que tú eras consciente, has llegado a aborrecerme como la mayoría.
Si hablo de lo que estaba haciendo (Marketing), hace muchísimo que me planteaba la idea de dejarlo. Es entretenido, pero no me llena del todo. Me gusta ese mundo, es curioso y, seguramente, lo que me interesa de él me lo lleve como aprendizaje.
No soy ni mejor ni peor por ello; y menos cuando el fin y uno de los motivos es que haya conseguido trabajo, pero es otro flagrante "error" en la senda de mi vida por el cual me llevo otra experiencia positiva.
Seguiré con mi pensamiento abstracto, creyendo que el que saca mejor nota o tiene más estudios no siempre es más listo que el que saca/tiene menos. Y eso es algo que una gran parte no entenderá jamás por ser esclavo de lo que dicta la sociedad y de una nota que solamente ampara un par de las ocho inteligencias que existen, mas no te prepara íntegramente para la vida ni el mundo laboral. A veces es cuestión de desmotivación y falta ganas por estar desarrollando temáticas que se creen intrascendentes o no interesan, no de capacidad. Y eso tiene que ver con la actitud; la cual no se potencia en una escuela, no con la inteligencia.
Quitando este inciso, quiero seguir con lo de la chica, escribiendo de tú a tú.
Lo dicho, eras gran parte de mi motivación quieras que no.
Sabía que iba a dejar esto tarde o temprano, pero digamos que el vínculo que estaba forjando contigo era demasiado amplio para irme de golpe.
Supongo que el ir a clase, el contarnos millones de historias pasadas, presentes y futuras, influía en el hecho de que siguiese yendo para no romper eso.
Me tenías los esquemas rotos, algo que nunca pensé en un primer momento. Es más; y lo sabes perfectamente, nunca creí que fuésemos si quiera a entablar amistad. Porque eres pequeña, porque te veía como una más y, porque, "a priori", a simple vista eras algo opuesto a lo que a mí me llama la atención.
No voy a escribir cosas que quedan entre tú y yo, cosas que sabes de sobras (aunque no sé si algún día llegarás a leer esta mierda), pero sí que eres consciente de una diminuta parte del caos que atesoro.
Seguramente no estabas preparada para todo eso, para aguantarme y comprender mi cabeza, pero eres afortunada. Nunca suelo ser tan explícito con esa parte de mí con personas que conozco tan poco; y menos si lo que quiero es causar buena impresión a alguien, pero tú, me estabas haciendo ver las cosas de una manera distinta y sentía que podía ser transparente con esa parte de mi caótico ser.
Me demostraste mucho en muy poco, y no soy una persona que juzgue a nadie en base a primeras impresiones, pero el ser tan humana; a pesar de que hubiesen infinidad de cosas que me desagradasen de ti, hacía que me olvidase de mis principios y cada día estuviese más enganchado.
Me cuidaste durante varias noches sin conocerme apenas de nada, fuiste comprensiva con algunos gestos y acciones después de que entre tú y yo ya hubiesen sucedido cosas relevantes, seguiste perdonándome la vida después de comportarme como un imbécil para que te cansases de mí, continuaste insistiendo, ayudándome, encima mío, y eso es algo que te agradeceré porque es imposible que fuese fingido.
Sin embargo, a todo lo bueno casi siempre le sigue un "pero", y ese "pero" es que el tiempo fue dictando sentencia...
A pesar de que siempre haga alarde de lo distinto que me considero, supongo que en el fondo soy como todos. Todos sentimos cosas y todos nos cegamos algunas veces. Sospecho que eso era lo que me ocurría contigo.
El hecho de haber encontrado a alguien que estaba haciéndome sentir cosas que no sentía desde hacía más de un año, era motivo para que me cegase por tal "bombazo" en el pecho.
No es fácil penetrar aquí dentro y lo sabes sobradamente, y ahora, en frío, diría que tan solo fue un espejismo o un amago de rozarme el corazón, pero al menos has estado más cerca que nadie y, teniendo en cuenta la cantidad de chicas que han deambulado por mis días y lo roto que llegué a estar durante parte del año anterior, eso es algo para no pasar por alto.
Estabas haciendo que me olvidase de mis fundamentos, que dejase a un lado mi cabeza loca y mi faceta de extra-pensador, y empezase a cambiar las preguntas de mis "peros y porqués", pero sin tanto ajetreo.
Imagino que el ser parte de mi rutina influía demasiado, ya que, como la mayoría, estaba viviendo la típica historia de película del chico y chica de clase que se gustan. No es la primera vez que me ocurre y a ti tampoco, pero para mí estaba siendo la más especial; por el momento, por mis pensamientos actuales, por haberme liberado un poco de todo hacía tiempo...
No hace falta que mencione lo mucho que me entristece el amor hoy en día, porque actualmente es muy surrealista y no quiero adentrarme en él si no es con la persona adecuada. Pero tú, por un momento creí que eras esa persona, y lo creí con la mano en el pecho.
Te propuse lo que te propuse después de todo lo sucedido y el tiempo. Era pronto, y, tal vez, agradezco que esa fuese tu "excusa" para no pasar a formar parte de mis días formalmente...
Sabes que yo no estaba preparado para ello, y que me estaba olvidando de todo lo que habitualmente solía comentarte que me desagradaba porque estaba encariñándome demasiado.
Supongo que cuando empiezas a querer a alguien, la quieres con sus pequeños defectos también...
Creo que a partir de ese momento empecé a volver a mi "yo" verdadero, a mis vueltas de adrenalina y a preguntarme cosas.
No sabía por qué había hecho eso; incluso sabes perfectamente que nada más llegar a casa me "arrepentí" de hacerlo.
Digamos que ese fue el comienzo del declive.
Entre los dos seguimos igual, siguieron ocurriendo cosas después de clase, los fines de semana, por las noches, de fiesta... y el ambiente en el aula; a pesar de que pensaba que iban a cambiar las cosas después de aquello, siguió siendo el mismo. Inclusive diría que mejoró nuestra relación en cuanto a confianza.
Pasaron las navidades, tiempo clave en el que me puse a pensar relativamente en todo lo que nos sucedía, en mis cosas y en mi vida en general.
Decliné la idea de vernos durante esas fechas a pesar de que lo teníamos acordado, y creo que fue lo más correcto.
Empecé a vislumbrar parte de la realidad, a ver gestos por tu parte que no me agradaban y a sentir que no estabas siendo del todo sincera.
No sé si fue parte de mi "paranoya" en base a mis experiencias anteriores o simplemente tengo un "don" para estas cosas, pero creo que no iba mal encaminado.
Comencé a darle vueltas a tonterías, a tus gestos, hasta que lo hablamos y me dejaste más tranquilo, pero ahí creo que ya empezaba a aburrirme de todo.
Me tranquilizaste. En clase todo iba genial, pero cada día te notaba más cercana y distante a la vez y, quizá por eso, empecé a cambiar mi manera de verte. Te veía cada vez menos especial y más como el resto, notaba que actuabas igual que todos, y por eso seguía teniendo tan buena relación contigo pero estaba tan "pasota".
Ya no te veía como alguien única que había roto mis esquemas, te veía como una amiga; una buena amiga, pero nada más lejos de eso.
Hasta que llegó la última noche. Esa en la que me quedé tirado después de todo y, no sé si fue percepción mía porque no me acuerdo de nada, pero creo que me mandaste a la mierda por el estado en el que me encontraba. Después de todas las noches (y peores) que me habías aguantado, de saber como es tu trato con la gente y de negar que te acompañase hasta casa, al contrario que de costumbre, me hiciste pensar que eso tenía algo más de historia que el estado de embriaguez en el que me hallaba.
Igualmente y pese a eso - como te he dicho - ya habían cosas que no me estaban molando un pelo, y por eso decidí pasar de tu cara.
Llegué a la conclusión de que eres alguien con miedos por tu pasado; supongo que como yo y todos; los cuales estaba intentando que se esfumasen porque sé lo que se siente. Y creo que en un principio todo iba bien, pero fueron pasando los días y lo fuiste olvidando.
Necesitas sentirte valorada por lo mismo, y me siento bien por haber hecho que empezases a valorar más la calidad de quien te decía las cosas que la cantidad por el bien de tu seguridad personal, mas eso con los días también lo fuiste ignorando y me empezaste a producir rechazo. Sé y soy plenamente consciente de por qué lo haces, y me lo has medio-reconocido. Sé que decidí ignorar el motivo ya que no puedo pretender que veas las cosas como yo a tu edad, pero me empezaste a crear un desinterés en ti brutal, denotando esos gestos que demostraban lo cría que eres (esos que al inicio tanto odiaba pero me hiciste olvidar y hacer que incluso me gustasen).
Empezaste a hacer cosas extrañas, a intentar llamar la atención de cualquier manera y a hacer vanagloria de lo que realmente eres como persona.
Eres buena chica, lo sé y doy fe - eso no te lo niego- pero no eres tan inocente como pretendes vender a los demás.
Ya sea por tus miedos o por aburrimiento, manipulas, y eso, hija mía, ya lo he vivido y me genera repulsión.
No lo haces de manera maliciosa, pero de todas maneras, nunca va a agradarme alguien que llena su autoestima a base de piropos vacíos y conversaciones que ni le interesan, y, que, además, intenta ocultarlo.
Acabaste cansándome, y supongo que volví a romper unos esquemas ficticios que me había hecho mentalmente de alguien que creía singular, pero no te acercas a ser lo que quiero para mis días, enana.
Eso sí; sentí cosas sinceras, reales y no las rehúso.
No me he ido de esto por ti, esa era una decisión que tenía tomada desde hace varios días, pero entre tú y alguna otra persona más de clase que me hacía sentir ganas de echar "pa'lante" ahí seguía.
No es culpa tuya que hayas acabado disgustándome y hayamos terminado a hostias, pero creo que tampoco es algo que te vaya a preocupar demasiado.
Ni si quiera me he despedido de ti; no por orgullo, sino porque no veo motivo para hacerlo. Además, seguramente te seguiré viendo, ya sea de fiesta o cuando quedemos todos.
No salió de ti el preocuparte después de aquella noche de mierda, y en todos estos días tampoco te ha interesado el ignorar ese suceso puntual para preguntarme por mi estado después de haber visto como tenía la ceja y saber lo que pasó.
Viendo que realmente no eres como creía y que lo único que necesitas es a personas para desaburrirte y subir tu grado de autoestima, imagino que harás como yo, que no voy a echarte de menos.
Bien, ahora viene lo complicado.
Estaba equivocado.
Vale, sí, todo lo que he mencionado anteriormente en cierta medida es verdad, pero eso lo escribí antes de hablar sobre la última noche y aclarar bastantes cosas que, por ignorarnos, no pudimos durante la semana.
Sí. Que sí, joder, que soy estúpido. Que me hice una idea equívoca de lo que sucedió, - "mea culpa" -.
No voy a cambiar el pensamiento "íntimo" y sentimental que tenía hacia tu persona, porque lo que he dicho es y seguirá siendo lo que yo he vivido de ti. Se me nubló la magia y ya no siento gran cosa palpablemente fuerte.
Pero, como ya te dije, pensaba que habías pasado de mí completamente durante esa noche. Es lo que mi percepción recuerda de la misma; la cual sigo teniendo a lagunas.
Las únicas palabras que recuerdo son: "vete a la mierda".
Sí. Que sí, joder, que soy estúpido. Que me hice una idea equívoca de lo que sucedió, - "mea culpa" -.
No voy a cambiar el pensamiento "íntimo" y sentimental que tenía hacia tu persona, porque lo que he dicho es y seguirá siendo lo que yo he vivido de ti. Se me nubló la magia y ya no siento gran cosa palpablemente fuerte.
Pero, como ya te dije, pensaba que habías pasado de mí completamente durante esa noche. Es lo que mi percepción recuerda de la misma; la cual sigo teniendo a lagunas.
Las únicas palabras que recuerdo son: "vete a la mierda".
No sabía el motivo, no sabía nada más que la razón por la cual acabé con la ceja abierta y poco más. Y quién me acompañó, que no fuiste tú precisamente...
Quizá te he tildado de lo que no eres mezclando las dos cosas.
Quizá te he tildado de lo que no eres mezclando las dos cosas.
Quiero que sepas que, en el fondo, y repito; quitando la parte sentimental, sí, eres una chica que vale la pena incluso con sus defectos. Te guardo y guardaré un enorme cariño como amiga, y esa etiqueta sabes que se la otorgo a muy pocos.
Creo que el error de ambos; como ya nos advirtió la mayoría, fue intentar conocernos más a fondo y con prisas una vez ocurrió lo que ocurrió, sabiendo que teníamos que compartir una rutina diaria y que, de ahí, iba a estar complicado salir.
Que ya sabes que yo fui el primero que te dije las cosas claras y afirmó que eso se iba a quedar ahí; que había sido una noche tonta, pero tampoco me parece que hiciésemos del todo mal si con el paso de los días los dos nos sentíamos atraídos por el otro y queríamos intentar ir más allá. Cosa que, en un principio, jamás me hubiese planteado.
Por mi parte, ya te he dicho mil veces; siendo sincero, que no había sentido eso desde hacía muchísimo. Tal vez algo similar antes de verano, pero también fui de cara con eso, mas no se asemeja a lo que me pasó contigo.
A pesar de todo, no quiero perderte como persona, vaya.
Por mi parte, ya te he dicho mil veces; siendo sincero, que no había sentido eso desde hacía muchísimo. Tal vez algo similar antes de verano, pero también fui de cara con eso, mas no se asemeja a lo que me pasó contigo.
A pesar de todo, no quiero perderte como persona, vaya.
Puede que no nos sigamos viendo a menudo, que esto se congele en el tiempo porque ya no vas a tener que soportarme a tu lado ni vas a tener que hacerme infinitos "Snaps" para tu público; el cual me adora. Pero, vale, sí, estuvo guay. Eres una tía legal y de puta madre. Y las risas e historias que nos hemos tenido que comer el uno del otro no se me van a olvidar. Por eso quiero ignorar lo que pudo ser y no fue y lo que ahora pienso sobre ti (de cara a una relación) para seguir adelante.
Que eso no quita que te vea distinta a la idea que tenía desde un principio y que haya cambiado de opinión, - desde luego -.
Que eso no quita que te vea distinta a la idea que tenía desde un principio y que haya cambiado de opinión, - desde luego -.
Que te veía con otros ojos y me planteaba otras cosas hasta hace poco - seguro -.
(Me gusta recalcarlo)
No eres tan inhumana y cría como escribí, seguramente. Para la edad que tienes, la verdad, tienes un razonamiento bastante amplio, pero sí que aseguro que eres de las que te crees más de lo que eres realmente. De cara a lo que buscábamos los dos inconscientemente te me quedas lejos, pequeña.
(Me gusta recalcarlo)
No eres tan inhumana y cría como escribí, seguramente. Para la edad que tienes, la verdad, tienes un razonamiento bastante amplio, pero sí que aseguro que eres de las que te crees más de lo que eres realmente. De cara a lo que buscábamos los dos inconscientemente te me quedas lejos, pequeña.
Seguiré apreciándote como persona después de todo lo que has hecho por mí. Creo que es lo mínimo que te mereces; eso y mi perdón sincero a pesar de que no haya salido de mí volver a hablarnos.
Ya sabes el porqué. Te lo he explicado mil veces. En ocasiones, cuando la lías una y otra vez con alguien que aprecias, es mejor; no por orgullo, pero por el bien de ambos, pasar de todo y que esa persona se canse de ti antes que seguir insistiendo, aunque fastidie. Que no voy a actuar nunca como los tontos que te siguen el rollo sin pensar en las consecuencias que conciernen al uno y al otro mirando más por mí que por ti. A no ser que no me importes, que no es el caso y lo sabes de sobra.
Lo más sensato sería decir que no te merezco ni como amigo ni como nada por todo lo que te he hecho vivir, pero creo que dentro de lo malo, lo bueno también tiene bastante cabida e influencia para anular una parte de mi maldad involuntaria.
En fin, me alegro de que se te ocurriese la brillante idea de abrirme, ya que de mí no sé si iba a salir por lo que te he dicho. Eso también demuestra cosas que ya creía que ni iban a salir de ti hacia mí.
Me jode irme, pero eso no tiene vuelta atrás ya que los motivos son ajenos y no dependen de ti.
Al menos me alegra saber que te quedan ganas de hablarme y volverme a ver una vez más, y manifestar que te importo ínfimamente después de todo. Como mínimo servirá para que recibas una disculpa en condiciones, para despedirnos como la ocasión premia y para darte el abrazo que te mereces por tantas y tantas cosas.
Sé que esta mierda empezaba al revés, pero si la primera parte la había escrito en frío y con la cabeza, esta todavía más.
Supongo que me fastidiaba el hecho de haber acabado a hostias con alguien con quien había imaginado tantas cosas futuras y, realmente, acabase aburrido y sintiendo un vacío por escaparse todo eso de mis expectativas involuntarias.
Ya te digo, seguramente es culpa de la rutina y el tener que verte a diario que me pegases tan fuerte, pero si así lo percibí en su momento, no me arrepiento.
Ya sabes el porqué. Te lo he explicado mil veces. En ocasiones, cuando la lías una y otra vez con alguien que aprecias, es mejor; no por orgullo, pero por el bien de ambos, pasar de todo y que esa persona se canse de ti antes que seguir insistiendo, aunque fastidie. Que no voy a actuar nunca como los tontos que te siguen el rollo sin pensar en las consecuencias que conciernen al uno y al otro mirando más por mí que por ti. A no ser que no me importes, que no es el caso y lo sabes de sobra.
Lo más sensato sería decir que no te merezco ni como amigo ni como nada por todo lo que te he hecho vivir, pero creo que dentro de lo malo, lo bueno también tiene bastante cabida e influencia para anular una parte de mi maldad involuntaria.
En fin, me alegro de que se te ocurriese la brillante idea de abrirme, ya que de mí no sé si iba a salir por lo que te he dicho. Eso también demuestra cosas que ya creía que ni iban a salir de ti hacia mí.
Me jode irme, pero eso no tiene vuelta atrás ya que los motivos son ajenos y no dependen de ti.
Al menos me alegra saber que te quedan ganas de hablarme y volverme a ver una vez más, y manifestar que te importo ínfimamente después de todo. Como mínimo servirá para que recibas una disculpa en condiciones, para despedirnos como la ocasión premia y para darte el abrazo que te mereces por tantas y tantas cosas.
Sé que esta mierda empezaba al revés, pero si la primera parte la había escrito en frío y con la cabeza, esta todavía más.
Supongo que me fastidiaba el hecho de haber acabado a hostias con alguien con quien había imaginado tantas cosas futuras y, realmente, acabase aburrido y sintiendo un vacío por escaparse todo eso de mis expectativas involuntarias.
Ya te digo, seguramente es culpa de la rutina y el tener que verte a diario que me pegases tan fuerte, pero si así lo percibí en su momento, no me arrepiento.
Me distancié por miedo y porque veía que esto no era algo que me pasase frecuentemente. Y más miedo me dio al saber que era recíproco. El saber que era un sentimiento real y no éramos uno más para ambos me atemorizaba (y seguramente por eso, por el camino hice presunción de lo imbécil que puedo resultar a veces. Incluso sabiendo que no estaba del todo mal porque no éramos nada formal. Pero imagino que por eso, por temor a lo que nos acontecía, la cagué alguna que otra noche siendo víctima de mis impulsos).
Pero supongo que agradezco el hecho de alejarme, ya que desde la distancia es cuando empecé a abrir los ojos y a ser algo más precavido.
Hiciste que me olvidase de todas las vueltas y análisis que hago sobre las personas y su psicología por un tiempo, que ya es bastante.
Todavía me quedan cosas aquí dentro aunque sean mínimas, pero siendo prudente, te aseguro que no eres alguien que pueda soportarme con el paso de los días. Sé y prefiero pensar que me llevo a una persona magnífica solamente, lo cual es cierto.
Sabes que odio a las personas que están juntas por probar a ver que les depara el futuro con tal de no estar solas y, probablemente por eso, no haya reaccionado antes a medida que se iba apagando la llama.
No voy a insistir tampoco ahora, independientemente de que el sentir ya no sea profundo y haya elucubrado mil "peros" sobre tu persona, sé que afuera las cosas podrían cambiar y conocernos de manera diferente, mas no creo que cambiase mucho de opinión sabiendo lo que me obceco cuando asumo algo.
Estás lejos; aunque menos que casi cualquiera, de ser alguien capaz de entender mi mundología y satisfacer a mi corazón y cerebro, aunque como tú dices: a veces se trata más de vivir que de pensar porque nunca sabes lo que puede pasar mañana.
Y, sí, quizá por eso y más, sí voy a echarte de menos...
miércoles, 24 de febrero de 2016
Desentiéndeme
No creo en los "siempre". Hasta las flores más bonitas al final se pudren.
No creo en la etiqueta amigo tal y como la veis vosotros. Me da igual apartarme. No quiero relleno. Fuera. Me sobra gente. Me faltan personas.
Queréis sumar de forma ficticia. Falsos. A espaldas. Envidiosos. Críticos. A cualquier cosa le llamáis amistad.
No sabrás quién me rodea en mis días. No voy a enseñarte fotos de lo que suelo hacer y con quién. No me gusta.
No me verás casi nunca hacerte públicamente partícipe de lo que haga. Pienso que la vida se disfruta y vive. Los recuerdos y momentos importantes se quedan en la memoria. Vivo yo. No quiero que vivas mi vida.
Soy cínico. Vivo a contracorriente de muchas cosas que predico simplemente por diversión y por reírme de la sociedad.
Voy a hacer que creas que te ríes de mí. Es simple. Porque tú eres simple.
Soy sátiro. El amor ya no me atrae nada. Nada de nada. Nada me complementa. Nada llena. Todo pasa. Me aburre.
Soy narcisista. Mi felicidad va antes que la tuya. Yo soy más importante que tú. Tú no me vas a dar nada.
Aparento. Manipulo. Valéis pocos. La vida es un juego. Acéptalo.
Me vas a odiar. Como casi todos. Pero me da igual.
Me vas a dar asco. Asúmelo.
Tu opinión me es indiferente. No me importa lo que vayas a decir o pensar de mí. Quiero que te rías en mi cara. Yo me río por dentro de lo elemental que eres.
El mundo me genera desinterés. Solo me interesa el mío.
No creo en la etiqueta amigo tal y como la veis vosotros. Me da igual apartarme. No quiero relleno. Fuera. Me sobra gente. Me faltan personas.
Queréis sumar de forma ficticia. Falsos. A espaldas. Envidiosos. Críticos. A cualquier cosa le llamáis amistad.
No sabrás quién me rodea en mis días. No voy a enseñarte fotos de lo que suelo hacer y con quién. No me gusta.
No me verás casi nunca hacerte públicamente partícipe de lo que haga. Pienso que la vida se disfruta y vive. Los recuerdos y momentos importantes se quedan en la memoria. Vivo yo. No quiero que vivas mi vida.
Soy cínico. Vivo a contracorriente de muchas cosas que predico simplemente por diversión y por reírme de la sociedad.
Voy a hacer que creas que te ríes de mí. Es simple. Porque tú eres simple.
Soy sátiro. El amor ya no me atrae nada. Nada de nada. Nada me complementa. Nada llena. Todo pasa. Me aburre.
Soy narcisista. Mi felicidad va antes que la tuya. Yo soy más importante que tú. Tú no me vas a dar nada.
Aparento. Manipulo. Valéis pocos. La vida es un juego. Acéptalo.
Me vas a odiar. Como casi todos. Pero me da igual.
Me vas a dar asco. Asúmelo.
Tu opinión me es indiferente. No me importa lo que vayas a decir o pensar de mí. Quiero que te rías en mi cara. Yo me río por dentro de lo elemental que eres.
El mundo me genera desinterés. Solo me interesa el mío.
La humanidad se degrada. Te van a hacer creer que estás preparado. Preparado para subsistir y darte unos valores inmorales para que seas una marioneta.
Eres crédulo. Te crees todo lo que te venden sin contrastarlo y sin usar el razonamiento propio. Porque eres necio. Porque eres ingenuo. La prensa miente. La tele miente.
El dinero me la suda. Pero quiero mucho. Te odio por ser materialista. Pero quiero gastar mucho. Dame tu puto dinero. Quiero vivir de manera irreal.
Lloro mientras me deshumanizo.
Eres crédulo. Te crees todo lo que te venden sin contrastarlo y sin usar el razonamiento propio. Porque eres necio. Porque eres ingenuo. La prensa miente. La tele miente.
El dinero me la suda. Pero quiero mucho. Te odio por ser materialista. Pero quiero gastar mucho. Dame tu puto dinero. Quiero vivir de manera irreal.
Lloro mientras me deshumanizo.
Soy mi propio psicólogo. Estoy locamente cuerdo. No vas a entenderme ni aunque renazcas una y otra vez.
No quiero a nadie. Me quiero solo.
Me la suda tu cuerpo. Quiero cabezas que den vueltas.
No quiero a nadie. Me quiero solo.
Me la suda tu cuerpo. Quiero cabezas que den vueltas.
Quiero ser superficial. Superfluo.
Sexo por placer. Lo odio. Me encanta. Cuanto más puta más disfruto.
Repudio todo. Me da asco la gente que dice ser feliz. Felicidad de mentira.
Cualquier cosa es amor. Amor ficticio. Amor por desidia. Amor para sumar. Amor para aparentar. Se apaga. Pero no os atrevéis a cortarlo. Amor infiel. Es mejor.
Voy a desearte que sufras. Que sufras mucho. Pásalas putas.
Sexo por placer. Lo odio. Me encanta. Cuanto más puta más disfruto.
Repudio todo. Me da asco la gente que dice ser feliz. Felicidad de mentira.
Cualquier cosa es amor. Amor ficticio. Amor por desidia. Amor para sumar. Amor para aparentar. Se apaga. Pero no os atrevéis a cortarlo. Amor infiel. Es mejor.
Voy a desearte que sufras. Que sufras mucho. Pásalas putas.
Entiéndeme. Quiéreme. Te voy a seguir odiando. Incluso más.
No comprenderás mi forma de pensar. Voy a hacer que creas que eres mucho más inteligente que yo. Pero siendo recto. Pero siendo cuadriculado. Pero siendo sencillo.
Quiero que te mueras. Que nos muramos y luego renacer. Quiero empezar de cero.
Soy feliz. Estoy triste. Soy feliz siendo triste.
Soy repetitivo.
Me tomo la vida a pecho. Lo llevo a rajatabla.
No comprenderás mi forma de pensar. Voy a hacer que creas que eres mucho más inteligente que yo. Pero siendo recto. Pero siendo cuadriculado. Pero siendo sencillo.
Quiero que te mueras. Que nos muramos y luego renacer. Quiero empezar de cero.
Soy feliz. Estoy triste. Soy feliz siendo triste.
Soy repetitivo.
Me tomo la vida a pecho. Lo llevo a rajatabla.
Odio y quiero. Quiero y odio.
No me entiendo ni yo.
Un tiro en la sien.
Estoy desconectando...
Un tiro en la sien.
Estoy desconectando...

viernes, 19 de febrero de 2016
Temporalmente abstemio
Cualquier persona que se precie que lea solamente el título va a pensar que soy un alcohólico...
No, no es eso. Simplemente quiero dejar atrás algo que, aunque me aporte risas y noches inolvidables, me pasa más factura que beneficio.
Me voy a permitir de tanto en tanto no dejar rituales tradicionales tan populares como el ir de cañas de "colegueo", -desde luego-, pero sí voy a dejar a mis queridos fieles acompañantes de tantas veladas nocturnas al margen.
Solo ciñéndome al último año, podría sacar miles de cosas que me han sucedido; buenas y malas, a raíz de la bebida, pero las malas me han pasado demasiadas malas jugadas y creo que ha llegado el momento de cuidarme íntegramente un poco más.
Si bien es cierto que no soy un aficionado de este elixir etílico, los fines de semana suelo hacer excepciones en mi dieta que me permiten un atracón de alcohol por el bien del espectáculo de la noche.
Pero, obviando los motivos exactos que me han ayudado a tomar esta decisión tan drástica, quisiera deleitaros destacando y resumiendo algunas de las tonterías que podría haber firmado en forma de tragedia: He estado a quince segundos de ser arrollado por un metro por tirarme a una vía a causa de la bebida, he rozado comas etílicos; mas nunca he llegado a ellos porque soy de hierro, y tengo noches que solo recuerdo a lagunas o todo en negro. Me he tragado multas por diversas acciones y he acabado durmiendo en el calabozo. Me han llevado entre personas en brazos hasta casa; repetidas veces. Me he peleado, he hecho daño y me he llevado hostias a causa de las mismas. Me he peleado también verbalmente con personas a las que estimo, y la he cagado infinidad de veces diciendo cosas que aguardaba en mi subconsciente o que ni pensaba por la agresividad que impulso. Y es que beber me convierte en alguien extra-cariñoso o belicoso; depende del grado de alcohol en vena que lleve. He estado apunto de perder a personas e incluso, actualmente, estoy en riña con alguien a quien estaba apreciando bastante y la cual me advirtió de que me contuviese cuando salgo porque me ha tenido que sufrir varias veces. Y lo que más me jode y que va de la mano de esta última, suelo hacer daño a quien aprecio.
Podríais pensar que cito estas cosas para chulearme, pero ya os puedo asegurar yo que no. Solamente quiero poneros en la situación de que, aunque me lo haya pasado tela de bien y me controle casi siempre, soy algo retrasado por complejo, y por eso ha llegado el momento de decir: ¡basta!
(Tampoco me cruzifiquéis por cosas que os han pasado a vosotros también, cabrones)
Aunque me ayude a deshinibirme, sé divertirme sin eso también.
Soy gracioso, tengo labia y soy un tío "echaao pa'lante", pero, no sé, le daba un punto a las noches más divertido de lo habitual, mas últimamente ya no me conteía, me excedía demasiado.
La solución fácil sería controlarme, beber menos, pero quiero aprovechar para sanar mi cuerpo por dentro, al menos una larga temporada.
He hecho cosas que luego ni recuerdo; algunas bastante irrepetibles, he camelado a mujeres de las que luego ni si quiera tenía constancia, y he hecho cosas con ellas que me han tenido hasta que recordar; algunas de ellas con arrepentimiento posterior.
Quiero decirles desde aquí a mis queridos compañeros de tantas batallas, a mis empujones de adrenalina, a mis golpes insanos en los riñones: ¡Adiós!
Me lo he pasado muy bien con vosotros y os echaré de menos, pero ya es hora de que empiece a ser algo más consciente de mis madrugadas.
No, no es eso. Simplemente quiero dejar atrás algo que, aunque me aporte risas y noches inolvidables, me pasa más factura que beneficio.
Me voy a permitir de tanto en tanto no dejar rituales tradicionales tan populares como el ir de cañas de "colegueo", -desde luego-, pero sí voy a dejar a mis queridos fieles acompañantes de tantas veladas nocturnas al margen.
Solo ciñéndome al último año, podría sacar miles de cosas que me han sucedido; buenas y malas, a raíz de la bebida, pero las malas me han pasado demasiadas malas jugadas y creo que ha llegado el momento de cuidarme íntegramente un poco más.
Si bien es cierto que no soy un aficionado de este elixir etílico, los fines de semana suelo hacer excepciones en mi dieta que me permiten un atracón de alcohol por el bien del espectáculo de la noche.
Pero, obviando los motivos exactos que me han ayudado a tomar esta decisión tan drástica, quisiera deleitaros destacando y resumiendo algunas de las tonterías que podría haber firmado en forma de tragedia: He estado a quince segundos de ser arrollado por un metro por tirarme a una vía a causa de la bebida, he rozado comas etílicos; mas nunca he llegado a ellos porque soy de hierro, y tengo noches que solo recuerdo a lagunas o todo en negro. Me he tragado multas por diversas acciones y he acabado durmiendo en el calabozo. Me han llevado entre personas en brazos hasta casa; repetidas veces. Me he peleado, he hecho daño y me he llevado hostias a causa de las mismas. Me he peleado también verbalmente con personas a las que estimo, y la he cagado infinidad de veces diciendo cosas que aguardaba en mi subconsciente o que ni pensaba por la agresividad que impulso. Y es que beber me convierte en alguien extra-cariñoso o belicoso; depende del grado de alcohol en vena que lleve. He estado apunto de perder a personas e incluso, actualmente, estoy en riña con alguien a quien estaba apreciando bastante y la cual me advirtió de que me contuviese cuando salgo porque me ha tenido que sufrir varias veces. Y lo que más me jode y que va de la mano de esta última, suelo hacer daño a quien aprecio.
Podríais pensar que cito estas cosas para chulearme, pero ya os puedo asegurar yo que no. Solamente quiero poneros en la situación de que, aunque me lo haya pasado tela de bien y me controle casi siempre, soy algo retrasado por complejo, y por eso ha llegado el momento de decir: ¡basta!
(Tampoco me cruzifiquéis por cosas que os han pasado a vosotros también, cabrones)
Aunque me ayude a deshinibirme, sé divertirme sin eso también.
Soy gracioso, tengo labia y soy un tío "echaao pa'lante", pero, no sé, le daba un punto a las noches más divertido de lo habitual, mas últimamente ya no me conteía, me excedía demasiado.
La solución fácil sería controlarme, beber menos, pero quiero aprovechar para sanar mi cuerpo por dentro, al menos una larga temporada.
He hecho cosas que luego ni recuerdo; algunas bastante irrepetibles, he camelado a mujeres de las que luego ni si quiera tenía constancia, y he hecho cosas con ellas que me han tenido hasta que recordar; algunas de ellas con arrepentimiento posterior.
Quiero decirles desde aquí a mis queridos compañeros de tantas batallas, a mis empujones de adrenalina, a mis golpes insanos en los riñones: ¡Adiós!
Me lo he pasado muy bien con vosotros y os echaré de menos, pero ya es hora de que empiece a ser algo más consciente de mis madrugadas.
domingo, 14 de febrero de 2016
Tragicomedia
Hoy es uno de esos días del año que más detesto, no porque no tenga pareja, que seguramente es el argumento que utilizarán los muchos que no me conocen para pensar que soy un acibarado; sin pararse a pensar que, igual estoy así por voluntad propia, sino porque me aborrece la doblez y la lisonja, y ahora nos concierne uno de esos días en los que ambas cosas no cesan.
Hoy es el día en el que la gran mayoría vulnera el superrealismo y hace un homenaje al "bienquedismo" notoriamente.
La cantidad de fotografías y regalos que no salen de vosotros mismos y que, algunos involuntariamente o lamentablemente voy a tener que tragarme hoy, es inconcebible. Y todo porque así os lo dicen.
Detalles (la mayoría materiales) que esconden infidelidades, que denotan la poca personalidad que acaparan algunos; como si fuesen un símbolo de disculpa por haber hecho algo malo o que te eximen de pecado en un futuro, mas luego da igual que durante el año os olvidéis de que tenéis pareja, no importa.
Lo que no sé es si detesto más a esta clase de personas sin identidad propia o a las que se empeñan a diario en hacer saber al resto; día tras día y sin descanso, que tienen pareja, dejando entrever que su vida no va más allá de esa persona.
También es el día en el que los ilusos os armáis de valor y creéis que, si antes teníais un 0,01% de probabilidades de pillar cacho, hoy vais a doblar vuestras opciones con la chica que os gusta, ya que ella va a tener las hormonas tan revolucionadas por ser el día que es, que va a ceder ante cualquier chantaje emocional o declaración patética.
He llegado a la conclusión de que los que soléis pensar así acostumbráis a ser un tanto limitados, y, mira, igual es eso lo que a la chica le desagrada de vosotros el resto del año y, desgraciadamente amigos míos, eso no os lo quita ningún día de San nada.
Antes de nada y que penséis que cada uno vive como quiere y toda la parafernalia de siempre, quiero que sepáis que, yo no escribo para cambiar la mentalidad de quien decide leerme, yo no hago esto para que me den palmaditas en la espalda y me coman la polla. No he venido a cambiar el mundo de nadie, solo hago más apacible el mío, y a mí decir lo que pienso e ir en contra de los pensamientos obtusos de una sociedad enferma me da vida.
Hoy es el día en el que la gran mayoría vulnera el superrealismo y hace un homenaje al "bienquedismo" notoriamente.
La cantidad de fotografías y regalos que no salen de vosotros mismos y que, algunos involuntariamente o lamentablemente voy a tener que tragarme hoy, es inconcebible. Y todo porque así os lo dicen.
Detalles (la mayoría materiales) que esconden infidelidades, que denotan la poca personalidad que acaparan algunos; como si fuesen un símbolo de disculpa por haber hecho algo malo o que te eximen de pecado en un futuro, mas luego da igual que durante el año os olvidéis de que tenéis pareja, no importa.
Lo que no sé es si detesto más a esta clase de personas sin identidad propia o a las que se empeñan a diario en hacer saber al resto; día tras día y sin descanso, que tienen pareja, dejando entrever que su vida no va más allá de esa persona.
También es el día en el que los ilusos os armáis de valor y creéis que, si antes teníais un 0,01% de probabilidades de pillar cacho, hoy vais a doblar vuestras opciones con la chica que os gusta, ya que ella va a tener las hormonas tan revolucionadas por ser el día que es, que va a ceder ante cualquier chantaje emocional o declaración patética.
He llegado a la conclusión de que los que soléis pensar así acostumbráis a ser un tanto limitados, y, mira, igual es eso lo que a la chica le desagrada de vosotros el resto del año y, desgraciadamente amigos míos, eso no os lo quita ningún día de San nada.
Antes de nada y que penséis que cada uno vive como quiere y toda la parafernalia de siempre, quiero que sepáis que, yo no escribo para cambiar la mentalidad de quien decide leerme, yo no hago esto para que me den palmaditas en la espalda y me coman la polla. No he venido a cambiar el mundo de nadie, solo hago más apacible el mío, y a mí decir lo que pienso e ir en contra de los pensamientos obtusos de una sociedad enferma me da vida.
Quiero que sepáis que he celebrado días como el de hoy teniendo pareja y mi pensamiento entonces era el mismo que el que me acontece actualmente. Y seguramente el día de mañana, cuando vuelva a tenerla, seguiré pensando exactamente lo mismo.
Hoy es el día en que realmente me convierto en un auténtico hijo de puta, el día de “San Valentín”.
Ese día en que nuestro cerebro es atacado por algo tan bonito como irreal, llamado fantasía.
Es curioso porque justo ese día, que si te pones a pensar un poco, no muy tardíamente, con solo estar en la ducha e incluso en el baño haciendo de vientre se te cruza por la mente, es solo un simple número (14) que está ubicado en un simple mes llamado Febrero.
Otros pueden decir que no es un día normal y corriente, que es un día en donde expresas tus sentimientos a aquella persona que más quieres y la oportunidad de declararte de manera decente, pero, yo te digo: ¿No puedes hacerlo otro día? Es más, ¿no pudiste hacerlo antes?
Ya sé lo que te pasa, últimamente has estado viendo comedias románticas pensando que eras el protagonista, el típico desconocido que triunfa por algún poder mágico o simple consejo que se te otorga. Mira tío, deja de ilusionarte, pajearte, o lo que sea que hagas con esas tonterías, esto es el mundo real y aquí no va a haber un imbécil que te ayude en eso y menos tal día como hoy.
Ponte este ejemplo: estás frente a un asesino, hay muchas cosas que podrías hacer, ¿qué decides, rezar a Dios para que te salve de él? Menudo idiota. No hay karma, no hay poder divino que te salve, solo hay una cosa que te salvará, tu puto cerebro, así que despierta de tu mundo de color de rosa y enfréntate a la verdad con los huevos del macho que luego dices ser. Si te sirve de consuelo, las probabilidades de que triunfes son, o "cara" o cruz", así que puedes hacerlo otro día. Déjate de tonterías mundiales y equípate con los huevos, y demuéstrale a la chica que quieres que eres un hombre con los pantalones bien puestos. Porque ellas no quieren el típico afeminado poético, ellas buscan al que las va tirar con fuerza a la cama para darles lo que les gusta. Buscan a un hombre no a un niño. Mira, te voy a poner otro ejemplo; puede que te pase, te guste o no. Si la cagas, seguro que otro con solo pequeños mensajes de Whatsapp; comentarios tan cortos que suenen a pantomima, la atrapará, y más que tú seguramente. Ah, y ten por seguro que lo único romántico e ingenioso que habrá hecho será copiar frases célebres de autores distribuidas por Google.
De lo que te darás cuenta, además de otros hechos que irás descubriendo tarde o temprano, es, cuán inferior es respecto a tus pensamientos que tenías sobre ella. No es gran cosa, créeme, lo verdadero lo encontraras si miras fríamente. Ahora piensa en el mañana, vete a pasear o a hacer cualquiera de las cosas que haces normalmente, pero por lo que más quieras, no te dejes llevar por una mierda de día que encima vete tú a saber qué clase de ignorante dijo que debía ser así. Tal vez alguien que se ría de ti, porque a causa de tus deseos, él se estará llenando tanto los bolsillos que podrá comprar hasta tu "amor" multiplicado por cuatro si es posible.
Ahora que ya he terminado con este campo, pasemos al siguiente, el de las parejas que celebran este día.
A ver, triunfadores, ya sé que tenéis novia o la tenéis desde hace unos pocos días, pero dejadme deciros que, el día de mañana no es un día obligatorio ni nada por el estilo, es solamente una simple excusa que utilizan las multinacionales basándose en una religión que ya murió hace miles de años (hablo de la griega para los borregos), para atrapar a las niñas ilusas haciéndolas creer que su novio debe expresar todo lo que siente por ella ese día.
Mirad, eso os pasa por dejar a vuestras parejas ver tantas películas que les pudren más el cerebro de lo que ya lo tienen, hasta llegar a un nivel de retraso mental insólito.
Pensad que por cada melodrama que ven, su mentalidad se reduce a un mono tocando platillos orquestales una y otra vez sin parar. Y si ellas os dicen que si no hacéis algo especial ese día, no es porque no las queráis, es simplemente que la cagasteis y os pillasteis de una que encaja en el canon de la mayoría de subnormales del mundo. No vale la pena, desechadlas, porque sus mentes solo se basan en esas películas románticas, y cualquier esfuerzo de hacerla feliz será comparado con cualquier tontería si no lo hacéis vosotros ese día. Así que, seguid buscando y buscaos a alguna inteligente con pensamiento propio, a no ser que lo que queráis sea una "puta de compromiso" por la que perdáis el culo por lo buena que esté o porque tenga más dinero que vosotros, que ahí ya no os digo nada, pero entonces el problema pasará a ser vuestro.
Así que, generalmente, seamos sinceros y dejemos de sentirnos oprimidos por una ley ficticia, y dediquémonos ese día a ser unos adorables hijos de puta. Acabemos con las tradiciones estúpidas y hagamos que los peces gordos del negocio se den de bruces. Enseñémosles que nosotros decidimos cuando es nuestro día de expresar como nos dé la puta gana nuestros sentires y ser libres.
Hoy es el día en que realmente me convierto en un auténtico hijo de puta, el día de “San Valentín”.
Ese día en que nuestro cerebro es atacado por algo tan bonito como irreal, llamado fantasía.
Es curioso porque justo ese día, que si te pones a pensar un poco, no muy tardíamente, con solo estar en la ducha e incluso en el baño haciendo de vientre se te cruza por la mente, es solo un simple número (14) que está ubicado en un simple mes llamado Febrero.
Otros pueden decir que no es un día normal y corriente, que es un día en donde expresas tus sentimientos a aquella persona que más quieres y la oportunidad de declararte de manera decente, pero, yo te digo: ¿No puedes hacerlo otro día? Es más, ¿no pudiste hacerlo antes?
Ya sé lo que te pasa, últimamente has estado viendo comedias románticas pensando que eras el protagonista, el típico desconocido que triunfa por algún poder mágico o simple consejo que se te otorga. Mira tío, deja de ilusionarte, pajearte, o lo que sea que hagas con esas tonterías, esto es el mundo real y aquí no va a haber un imbécil que te ayude en eso y menos tal día como hoy.
Ponte este ejemplo: estás frente a un asesino, hay muchas cosas que podrías hacer, ¿qué decides, rezar a Dios para que te salve de él? Menudo idiota. No hay karma, no hay poder divino que te salve, solo hay una cosa que te salvará, tu puto cerebro, así que despierta de tu mundo de color de rosa y enfréntate a la verdad con los huevos del macho que luego dices ser. Si te sirve de consuelo, las probabilidades de que triunfes son, o "cara" o cruz", así que puedes hacerlo otro día. Déjate de tonterías mundiales y equípate con los huevos, y demuéstrale a la chica que quieres que eres un hombre con los pantalones bien puestos. Porque ellas no quieren el típico afeminado poético, ellas buscan al que las va tirar con fuerza a la cama para darles lo que les gusta. Buscan a un hombre no a un niño. Mira, te voy a poner otro ejemplo; puede que te pase, te guste o no. Si la cagas, seguro que otro con solo pequeños mensajes de Whatsapp; comentarios tan cortos que suenen a pantomima, la atrapará, y más que tú seguramente. Ah, y ten por seguro que lo único romántico e ingenioso que habrá hecho será copiar frases célebres de autores distribuidas por Google.
De lo que te darás cuenta, además de otros hechos que irás descubriendo tarde o temprano, es, cuán inferior es respecto a tus pensamientos que tenías sobre ella. No es gran cosa, créeme, lo verdadero lo encontraras si miras fríamente. Ahora piensa en el mañana, vete a pasear o a hacer cualquiera de las cosas que haces normalmente, pero por lo que más quieras, no te dejes llevar por una mierda de día que encima vete tú a saber qué clase de ignorante dijo que debía ser así. Tal vez alguien que se ría de ti, porque a causa de tus deseos, él se estará llenando tanto los bolsillos que podrá comprar hasta tu "amor" multiplicado por cuatro si es posible.
Ahora que ya he terminado con este campo, pasemos al siguiente, el de las parejas que celebran este día.
A ver, triunfadores, ya sé que tenéis novia o la tenéis desde hace unos pocos días, pero dejadme deciros que, el día de mañana no es un día obligatorio ni nada por el estilo, es solamente una simple excusa que utilizan las multinacionales basándose en una religión que ya murió hace miles de años (hablo de la griega para los borregos), para atrapar a las niñas ilusas haciéndolas creer que su novio debe expresar todo lo que siente por ella ese día.
Mirad, eso os pasa por dejar a vuestras parejas ver tantas películas que les pudren más el cerebro de lo que ya lo tienen, hasta llegar a un nivel de retraso mental insólito.
Pensad que por cada melodrama que ven, su mentalidad se reduce a un mono tocando platillos orquestales una y otra vez sin parar. Y si ellas os dicen que si no hacéis algo especial ese día, no es porque no las queráis, es simplemente que la cagasteis y os pillasteis de una que encaja en el canon de la mayoría de subnormales del mundo. No vale la pena, desechadlas, porque sus mentes solo se basan en esas películas románticas, y cualquier esfuerzo de hacerla feliz será comparado con cualquier tontería si no lo hacéis vosotros ese día. Así que, seguid buscando y buscaos a alguna inteligente con pensamiento propio, a no ser que lo que queráis sea una "puta de compromiso" por la que perdáis el culo por lo buena que esté o porque tenga más dinero que vosotros, que ahí ya no os digo nada, pero entonces el problema pasará a ser vuestro.
Así que, generalmente, seamos sinceros y dejemos de sentirnos oprimidos por una ley ficticia, y dediquémonos ese día a ser unos adorables hijos de puta. Acabemos con las tradiciones estúpidas y hagamos que los peces gordos del negocio se den de bruces. Enseñémosles que nosotros decidimos cuando es nuestro día de expresar como nos dé la puta gana nuestros sentires y ser libres.
sábado, 6 de febrero de 2016
Cuestión de labia
La verdad es que este no es uno de los textos que disfrute publicando.
Estas mierdas prefiero guardarlas en mi libreta/bloc de notas o dejarlas deambulando por mi cabeza desinteresadamente.
Soy el primero al que le da igual la opinión ajena desde hace demasiado, pero me apetece apuntalar algo por estos lares aunque me contradiga a mí mismo.
¿Por qué? Porque en mi blog escribo lo que me sale de...
(introduzca palabra a su libre albedrío)
Tenéis estereotipado por decreto que un hombre exprese sus sentimientos o detalle su psique es símbolo de debilidad.
Sufrir es malo, llorar es peor...
...peor es ser un individuo con el cerebro lavado a base de programas que fomentan la incultura, el culto al cuerpo, y son una guía de: "cómo ser el follador más cabrón de España", y, por ende, ser la contraposición de lo que yo hago por el bien de mi paz interna.
Claro que me voy a comer menos coños que cualquiera si mi carta de presentación es esto, porque la mayoría de mujeres son bastante sencillas y, el prototipo estándar de una gran parte de las que ronda mi edad, tarde o temprano termina siendo el mismo pese a negarlo (canalla, caradura, fuerte, sociable...)
Pero, sin acritud: me como los mismos o más que la media. Esto es así; os guste o no.
Hace bastante que esa no es una de mis metas prioritarias, así que el hecho de no dármelas de desesperado intentando satisfacer mi deseo sexual, día sí y día también, no es algo que me quite el sueño.
Tengo preocupaciones en mi pensamiento mucho mejores que eso.
Alguno se ríe, manifestando la envidia que les concierne porque lo que sale de mi cabeza no saldría de la suya ni en cien primaveras, y lo que no saben es que sus risas en mi conciencia pasan desapercibidas.
La verdad es que el que se ríe aquí soy yo.
Sin apenas conocerme, la mayoría tenéis una idea de mí de soñador fantasioso. No entendéis por qué escribo y hago según qué cosas, lo cual explica que mi manera de reírme de la vida se escape de vuestro juicio.
Por muy controvertida y chocante que resulte mi manera de pensar, también hago lo mismo que vosotros aunque os parezca inverosímil: Salgo de fiesta, bebo, fumo, follo, flirteo por diversión y me peleo si la ocasión lo merece, aunque no sea algo que disfrute en exceso, mas no me las doy de duro para implantar respeto ante nadie ni fanfarroneo de mis vivencias. Esas cosas no van conmigo.
Pero, mira: además de todo eso, me permito el lujo de creerme que sé escribir decentemente (y digo decentemente porque seguramente me creo mejor de lo que soy realmente aunque tenga gente detrás apoyándome fuerte).
El tener simpatía por las letras no implica que me tosa nadie ni que hable y escriba así frecuentemente, aunque debería...
Me cabreo como vosotros, vacilo más que ninguno y, sobre todo, soy un entusiasta de jugar con el intelecto foráneo teniendo presente lo elemental que es la sociedad actual, sobre todo por las noches. Como soléis hacer vosotros, pero de una manera más ocurrente.
Para mí no es ningún alarde jactarme de lo que hago salvo en mi círculo por las risas que prosiguen después.
Soy alguien dual, capaz de ser casi la oposición de la humanidad y, a la vez, jugar con esos valores para beneficiarme en diversas ocasiones aunque me desagrade, lo cual considero una cualidad. Como también lo es el que sea capaz de intentar definir un desahogo interior al que muchos no podrían ni ponerle nombre.
Pero si mi propósito no es mantener en mi vida a chicas cuyo pensamiento es el que tiene por decreto esta sociedad, me da igual que una vez me haya aprovechado de las mismas y conseguido todo lo que se puede exprimir de ellas, sepan que esta es otra parte de mí y decidan excluirme de su lista de "empotradores catalogados" por ser lo contrario a su pensamiento previo. No soy un macho alfa que conquista a sus objetivos con onomatopeyas ni al que le interese mantener por mucho tiempo en su vida a mujeres de las que poco más que su superficialidad puede aprovecharse - lo siento -.
Luego lo que piensen los varones también es algo que me despreocupa, ¿creéis que de verdad me muero por tener a cabezas unineuronales a mi alrededor o le doy importancia a lo que puedan decir sobre mi persona? No, "mes amis".
No quiero a chimpancés fardando de músculo y de todas las chicas que penetran con su insuficiente; a pesar de que hagan alabanzas de lo contrario, miembro viril. Ni a chavales que, en vez de darle vueltas al coco, prefieran hacer apología de la cantidad de "Insta-directs" que huelen a paja desde lejos, "Snaps" subidos de tono y fotos de Whatsapp de juguetes que no se respetan ni a sí mismas tienen. Como si no tuvieran más objetivos en la vida que palpar todos los coños posibles antes de palmar...
A cualquiera de estos les invito a retarme a hacer una comparativa de "a ver quién tiene más vainas de estas en su galería".
Aunque vaya en contra de mi filosofía de vida y pese a que escriba como un amanerado (en vuestra percepción absurda adquirida), igual alguno se lleva una grata sorpresa.
Si aquí el más tonto hace relojes...
Estas mierdas prefiero guardarlas en mi libreta/bloc de notas o dejarlas deambulando por mi cabeza desinteresadamente.
Soy el primero al que le da igual la opinión ajena desde hace demasiado, pero me apetece apuntalar algo por estos lares aunque me contradiga a mí mismo.
¿Por qué? Porque en mi blog escribo lo que me sale de...
(introduzca palabra a su libre albedrío)
Tenéis estereotipado por decreto que un hombre exprese sus sentimientos o detalle su psique es símbolo de debilidad.
Sufrir es malo, llorar es peor...
...peor es ser un individuo con el cerebro lavado a base de programas que fomentan la incultura, el culto al cuerpo, y son una guía de: "cómo ser el follador más cabrón de España", y, por ende, ser la contraposición de lo que yo hago por el bien de mi paz interna.
Claro que me voy a comer menos coños que cualquiera si mi carta de presentación es esto, porque la mayoría de mujeres son bastante sencillas y, el prototipo estándar de una gran parte de las que ronda mi edad, tarde o temprano termina siendo el mismo pese a negarlo (canalla, caradura, fuerte, sociable...)
Pero, sin acritud: me como los mismos o más que la media. Esto es así; os guste o no.
Hace bastante que esa no es una de mis metas prioritarias, así que el hecho de no dármelas de desesperado intentando satisfacer mi deseo sexual, día sí y día también, no es algo que me quite el sueño.
Tengo preocupaciones en mi pensamiento mucho mejores que eso.
Alguno se ríe, manifestando la envidia que les concierne porque lo que sale de mi cabeza no saldría de la suya ni en cien primaveras, y lo que no saben es que sus risas en mi conciencia pasan desapercibidas.
La verdad es que el que se ríe aquí soy yo.
Sin apenas conocerme, la mayoría tenéis una idea de mí de soñador fantasioso. No entendéis por qué escribo y hago según qué cosas, lo cual explica que mi manera de reírme de la vida se escape de vuestro juicio.
Por muy controvertida y chocante que resulte mi manera de pensar, también hago lo mismo que vosotros aunque os parezca inverosímil: Salgo de fiesta, bebo, fumo, follo, flirteo por diversión y me peleo si la ocasión lo merece, aunque no sea algo que disfrute en exceso, mas no me las doy de duro para implantar respeto ante nadie ni fanfarroneo de mis vivencias. Esas cosas no van conmigo.
Pero, mira: además de todo eso, me permito el lujo de creerme que sé escribir decentemente (y digo decentemente porque seguramente me creo mejor de lo que soy realmente aunque tenga gente detrás apoyándome fuerte).
El tener simpatía por las letras no implica que me tosa nadie ni que hable y escriba así frecuentemente, aunque debería...
Me cabreo como vosotros, vacilo más que ninguno y, sobre todo, soy un entusiasta de jugar con el intelecto foráneo teniendo presente lo elemental que es la sociedad actual, sobre todo por las noches. Como soléis hacer vosotros, pero de una manera más ocurrente.
Para mí no es ningún alarde jactarme de lo que hago salvo en mi círculo por las risas que prosiguen después.
Soy alguien dual, capaz de ser casi la oposición de la humanidad y, a la vez, jugar con esos valores para beneficiarme en diversas ocasiones aunque me desagrade, lo cual considero una cualidad. Como también lo es el que sea capaz de intentar definir un desahogo interior al que muchos no podrían ni ponerle nombre.
Pero si mi propósito no es mantener en mi vida a chicas cuyo pensamiento es el que tiene por decreto esta sociedad, me da igual que una vez me haya aprovechado de las mismas y conseguido todo lo que se puede exprimir de ellas, sepan que esta es otra parte de mí y decidan excluirme de su lista de "empotradores catalogados" por ser lo contrario a su pensamiento previo. No soy un macho alfa que conquista a sus objetivos con onomatopeyas ni al que le interese mantener por mucho tiempo en su vida a mujeres de las que poco más que su superficialidad puede aprovecharse - lo siento -.
Luego lo que piensen los varones también es algo que me despreocupa, ¿creéis que de verdad me muero por tener a cabezas unineuronales a mi alrededor o le doy importancia a lo que puedan decir sobre mi persona? No, "mes amis".
No quiero a chimpancés fardando de músculo y de todas las chicas que penetran con su insuficiente; a pesar de que hagan alabanzas de lo contrario, miembro viril. Ni a chavales que, en vez de darle vueltas al coco, prefieran hacer apología de la cantidad de "Insta-directs" que huelen a paja desde lejos, "Snaps" subidos de tono y fotos de Whatsapp de juguetes que no se respetan ni a sí mismas tienen. Como si no tuvieran más objetivos en la vida que palpar todos los coños posibles antes de palmar...
A cualquiera de estos les invito a retarme a hacer una comparativa de "a ver quién tiene más vainas de estas en su galería".
Aunque vaya en contra de mi filosofía de vida y pese a que escriba como un amanerado (en vuestra percepción absurda adquirida), igual alguno se lleva una grata sorpresa.
Si aquí el más tonto hace relojes...
martes, 2 de febrero de 2016
Lo que aprendí de mi primera relación...
Escribir esto ha sido una de las labores más difíciles desde que comprendí definitivamente aquel vacío, principalmente, porque escribir sobre mi ex es revelar una parte íntima de mí, de lo que soy ahora y de lo que viví; además es aceptar y afrontar que, en los casi cuatro años de "relación", los malos momentos superan numerosamente a los buenos; sin embargo, estoy aquí, comiendo algo de chocolate para controlar mi ansiedad, para calmarme y pensar… ¿por qué lo estás haciendo? - me pregunto repetidas veces en mi mente -, y repetidas veces también me respondo: “porque nadie merece vivir una relación así, porque nadie debe aceptar ciertas actitudes por creer estar enamorado, porque las personas deberían entender que son valiosas por sí solas, porque si cuentas tu historia podrías evitar que alguien más viva lo que tú, porque hay que ver con buena cara las cosas malas de la vida y, porque a pesar del dolor y el sufrimiento que ella te causó, aprendiste mucho y hoy lo debes compartir”.
Hace más de séis meses decidí escribir estas líneas, y para hacerlo fui consciente de que debía analizar y recordar todo, remover los recuerdos de mi mente y verlos desde otra perspectiva. Pensé que después de diez meses de haber terminado aquella relación había superado el dolor por completo, pero no. Al revisar viejas conversaciones, al leer cada insulto, cada palabra lanzada sin pensar por parte de ambos, cada discusión virtual que en los dos últimos años se hicieron una costumbre semanal, me di cuenta que aún dolía, que aún existían espacios vacíos, que su recuerdo aún me entristecía; y creo que eso es normal, si con tan solo buscar una palabra en la conversación (un insulto), te aparecen más de cuarenta resultados, y descubres la infinidad de peleas que tuviste, tomas conciencia de la cantidad de noches que pasaste llorando porque la chica que amabas te trató como si no valieras nada, entonces sí, es normal que aún te duela. Para suerte mía no estaba solo, pude refugiarme en los brazos de ese ser que me da paz, pude sentirme vulnerable y a la vez protegido porque nunca más iba a volver a vivir esas experiencias que me dañaron, y hoy, que he podido superar todo, que he releído cada conversación sin sentir dolor, estoy aquí escribiendo lo que aprendí de ese supuesto amor.
Aprendí que uno no debe sacrificar su felicidad para complacer al otro, que las similitudes sí son importantes, que a pesar de las diferencias debe existir un punto de equilibrio, que nadie es digno de devoción, que nadie es tu dueño, el estar en una relación no te convierte en la propiedad de alguien, nadie puede quitarte tu libertad, nadie puede robar tu espacio y convertirse en el único centro de tu vida. Aprendí que por más amor que sientas, jamás debes dejar de lado a tus amigos, porque créeme, cuando esa persona te falle, ellos estarán para darte ánimos. Aprendí que nunca debes priorizar a tu pareja antes que a tu familia, pues el hogar es el lugar en donde el verdadero amor nunca falla, y si ellos no ven adecuado para ti a tu novio/a, debe existir una razón, y debemos estar prestos a escuchar su opinión. Aprendí que no puedes cegarte y pasar por alto esas acciones que te duelen, tan solo para evitar discusiones. Entendí que por más errores que cometas no debes perder tu dignidad. Que el cariño no se mendiga, se demuestra cada día, en cada momento, y no solo cuando están a punto de perderte. Es valiente aceptar tus errores y pedir perdón, sin embargo, jamás debes humillarte y rogar. Ahora entiendo que, un TE AMO, no es una simple frase, es una demostración de compromiso, es un pacto de confianza, de entrega y de ayuda mutua.
Y aunque ha sido difícil, aprendí a perdonar y a valorar. De una u otra forma debo agradecérselo, porque gracias a ella, sé qué clase de mujeres no quiero en mi vida, gracias a lo que viví a su lado soy el hombre que soy y, aunque jamás debí permitir que todo ese tiempo me tratase así, no me avergüenza haberlo vivido, porque son experiencias que te hacen fuerte, te hacen madurar y crecer, y lo mejor de todo; te preparan para saber qué no hacer en una nueva relación. Solo es cuestión de decisión, alejarme de ella fue una decisión dura pero acertada y en el momento exacto.
Hoy sé que no necesito a nadie para tener felicidad, pero sí he decido ser feliz al lado de personas que cambian a diario mi mundo por completo.
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