domingo, 14 de febrero de 2016

Tragicomedia

Hoy es uno de esos días del año que más detesto, no porque no tenga pareja, que seguramente es el argumento que utilizarán los muchos que no me conocen para pensar que soy un acibarado; sin pararse a pensar que, igual estoy así por voluntad propia, sino porque me aborrece la doblez y la lisonja, y ahora nos concierne uno de esos días en los que ambas cosas no cesan.
Hoy es el día en el que la gran mayoría vulnera el superrealismo y hace un homenaje al "bienquedismo" notoriamente.
La cantidad de fotografías y regalos que no salen de vosotros mismos y que, algunos involuntariamente o lamentablemente voy a tener que tragarme hoy, es inconcebible. Y todo porque así os lo dicen.
Detalles (la mayoría materiales) que esconden infidelidades, que denotan la poca personalidad que acaparan algunos; como si fuesen un símbolo de disculpa por haber hecho algo malo o que te eximen de pecado en un futuro, mas luego da igual que durante el año os olvidéis de que tenéis pareja, no importa.
Lo que no sé es si detesto más a esta clase de personas sin identidad propia o a las que se empeñan a diario en hacer saber al resto; día tras día y sin descanso, que tienen pareja, dejando entrever que su vida no va más allá de esa persona.

También es el día en el que los ilusos os armáis de valor y creéis que, si antes teníais un 0,01% de probabilidades de pillar cacho, hoy vais a doblar vuestras opciones con la chica que os gusta, ya que ella va a tener las hormonas tan revolucionadas por ser el día que es, que va a ceder ante cualquier chantaje emocional o declaración patética. 
He llegado a la conclusión de que los que soléis pensar así acostumbráis a ser un tanto limitados, y, mira, igual es eso lo que a la chica le desagrada de vosotros el resto del año y, desgraciadamente amigos míos, eso no os lo quita ningún día de San nada.
Antes de nada y que penséis que cada uno vive como quiere y toda la parafernalia de siempre, quiero que sepáis que, yo no escribo para cambiar la mentalidad de quien decide leerme, yo no hago esto para que me den palmaditas en la espalda y me coman la polla. No he venido a cambiar el mundo de nadie, solo hago más apacible el mío, y a mí decir lo que pienso e ir en contra de los pensamientos obtusos de una sociedad enferma me da vida.
Quiero que sepáis que he celebrado días como el de hoy teniendo pareja y mi pensamiento entonces era el mismo que el que me acontece actualmente. Y seguramente el día de mañana, cuando vuelva a tenerla, seguiré pensando exactamente lo mismo. 

Hoy es el día en que realmente me convierto en un auténtico hijo de puta, el día de “San Valentín”.
Ese día en que nuestro cerebro es atacado por algo tan bonito como irreal, llamado fantasía.
Es curioso porque justo ese día, que si te pones a pensar un poco, no muy tardíamente, con solo estar en la ducha e incluso en el baño haciendo de vientre se te cruza por la mente,
 es solo un simple número (14) que está ubicado en un simple mes llamado Febrero.

Otros pueden decir que no es un día normal y corriente, que es un día en donde expresas tus sentimientos a aquella persona que más quieres y la oportunidad de declararte de manera decente, pero, yo te digo: ¿No puedes hacerlo otro día? Es más, ¿no pudiste hacerlo antes? 
Ya sé lo que te pasa, últimamente has estado viendo comedias románticas pensando que eras el protagonista, el típico desconocido que triunfa por algún poder mágico o simple consejo que se te otorga. Mira tío, deja de ilusionarte, pajearte, o lo que sea que hagas con esas tonterías, esto es el mundo real y aquí no va a haber un imbécil que te ayude en eso y menos tal día como hoy. 
Ponte este ejemplo: estás frente a un asesino, hay muchas cosas que podrías hacer, ¿qué decides, rezar a Dios para que te salve de él? Menudo idiota. No hay karma, no hay poder divino que te salve, solo hay una cosa que te salvará, tu puto cerebro, así que despierta de tu mundo de color de rosa y enfréntate a la verdad con los huevos del macho que luego dices ser. Si te sirve de consuelo, las probabilidades de que triunfes son, o "cara" o cruz", así que puedes hacerlo otro día. Déjate de tonterías mundiales y equípate con los huevos, y demuéstrale a la chica que quieres que eres un hombre con los pantalones bien puestos. Porque ellas no quieren el típico afeminado poético, ellas buscan al que las va tirar con fuerza a la cama para darles lo que les gusta. Buscan a un hombre no a un niño. Mira, te voy a poner otro ejemplo; puede que te pase, te guste o no. Si la cagas, seguro que otro con solo pequeños mensajes de Whatsapp; comentarios tan cortos que suenen a pantomima, la atrapará, y más que tú seguramente. Ah, y ten por seguro que lo único romántico e ingenioso que habrá hecho será copiar frases célebres de autores distribuidas por Google.
De lo que te darás cuenta, además de otros hechos que irás descubriendo tarde o temprano, es, cuán inferior es respecto a tus pensamientos que tenías sobre ella. No es gran cosa, créeme, lo verdadero lo encontraras si miras fríamente. Ahora piensa en el mañana, vete a pasear o a hacer cualquiera de las cosas que haces normalmente, pero por lo que más quieras, no te dejes llevar por una mierda de día que encima vete tú a saber qué clase de ignorante dijo que debía ser así. Tal vez alguien que se ría de ti, porque a causa de tus deseos, él se estará llenando tanto los bolsillos que podrá comprar hasta tu "amor" multiplicado por cuatro si es posible.

Ahora que ya he terminado con este campo, pasemos al siguiente, el de las parejas que celebran este día. 
A ver, triunfadores, ya sé que tenéis novia o la tenéis desde hace unos pocos días, pero dejadme deciros que, el día de mañana no es un día obligatorio ni nada por el estilo, es solamente una simple excusa que utilizan las multinacionales basándose en una religión que ya murió hace miles de años (hablo de la griega para los borregos), para atrapar
 a las niñas ilusas haciéndolas creer que su novio debe expresar todo lo que siente por ella ese día. 

Mirad, eso os pasa por dejar a vuestras parejas ver tantas películas que les pudren más el cerebro de lo que ya lo tienen, hasta llegar a un nivel de retraso mental insólito.
Pensad que por cada melodrama que ven, su mentalidad se reduce a un mono tocando platillos orquestales una y otra vez sin parar. Y si ellas os dicen que si no hacéis algo especial ese día, no es porque no las queráis, es simplemente que la cagasteis y os pillasteis de una que encaja en el canon de la mayoría de subnormales del mundo. No vale la pena, desechadlas, porque sus mentes solo se basan en esas películas románticas, y cualquier esfuerzo de hacerla feliz será comparado con cualquier tontería si no lo hacéis vosotros ese día. Así que, seguid buscando y buscaos a alguna inteligente con pensamiento propio, a no ser que lo que queráis sea una "puta de compromiso" por la que perdáis el culo por lo buena que esté o porque tenga más dinero que vosotros, que ahí ya no os digo nada, pero entonces el problema pasará a ser vuestro.

Así que, generalmente, seamos sinceros y dejemos de sentirnos oprimidos por una ley ficticia, y dediquémonos ese día a ser unos adorables hijos de puta. Acabemos con las tradiciones estúpidas y hagamos que los peces gordos del negocio se den de bruces. Enseñémosles que nosotros decidimos cuando es nuestro día de expresar como nos dé la puta gana nuestros sentires y ser libres.







sábado, 6 de febrero de 2016

Cuestión de labia

La verdad es que este no es uno de los textos que disfrute publicando.
Estas mierdas prefiero guardarlas en mi libreta/bloc de notas o dejarlas deambulando por mi cabeza desinteresadamente.

Soy el primero al que le da igual la opinión ajena desde hace demasiado, pero me apetece apuntalar algo por estos lares aunque me contradiga a mí mismo. 
¿Por qué? Porque en mi blog escribo lo que me sale de... 
(introduzca palabra a su libre albedrío)


Tenéis estereotipado por decreto que un hombre exprese sus sentimientos o detalle su psique es símbolo de debilidad. 
Sufrir es malo, llorar es peor...
...peor es ser un individuo con el cerebro lavado a base de programas que fomentan la incultura, el culto al cuerpo, y son una guía de: "cómo ser el follador más cabrón de España", y, por ende, ser la contraposición de lo que yo hago por el bien de mi paz interna.
Claro que me voy a comer menos coños que cualquiera si mi carta de presentación es esto, porque la mayoría de mujeres son bastante sencillas y, el prototipo estándar de una gran parte de las que ronda mi edad, tarde o temprano termina siendo el mismo pese a negarlo (canalla, caradura, fuerte, sociable...) 

Pero, sin acritud: me como los mismos o más que la media. Esto es así; os guste o no.
Hace bastante que esa no es una de mis metas prioritarias, así que el hecho de no dármelas de desesperado intentando satisfacer mi deseo sexual, día sí y día también, no es algo que me quite el sueño.
Tengo preocupaciones en mi pensamiento mucho mejores que eso.
Alguno se ríe, manifestando la envidia que les concierne porque lo que sale de mi cabeza no saldría de la suya ni en cien primaveras, y lo que no saben es que sus risas en mi conciencia pasan desapercibidas.
La verdad es que el que se ríe aquí soy yo. 

Sin apenas conocerme, la mayoría tenéis una idea de mí de soñador fantasioso. No entendéis por qué escribo y hago según qué cosas, lo cual explica que mi manera de reírme de la vida se escape de vuestro juicio.
Por muy controvertida y chocante que resulte mi manera de pensar, también hago lo mismo que vosotros aunque os parezca inverosímil: Salgo de fiesta, bebo, fumo, follo, flirteo por diversión y me peleo si la ocasión lo merece, aunque no sea algo que disfrute en exceso, mas no me las doy de duro para implantar respeto ante nadie ni fanfarroneo de mis vivencias. Esas cosas no van conmigo.
Pero, mira: además de todo eso, me permito el lujo de creerme que sé escribir decentemente (y digo decentemente porque seguramente me creo mejor de lo que soy realmente aunque tenga gente detrás apoyándome fuerte).
El tener simpatía por las letras no implica que me tosa nadie ni que hable y escriba así frecuentemente, aunque debería...
Me cabreo como vosotros, vacilo más que ninguno y, sobre todo, soy un entusiasta de jugar con el intelecto foráneo teniendo presente lo elemental que es la sociedad actual, sobre todo por las noches. Como soléis hacer vosotros, pero de una manera más ocurrente. 

Para mí no es ningún alarde jactarme de lo que hago salvo en mi círculo por las risas que prosiguen después.
Soy alguien dual, capaz de ser casi la oposición de la humanidad y, a la vez, jugar con esos valores para beneficiarme en diversas ocasiones aunque me desagrade, lo cual considero una cualidad. Como también lo es el que sea capaz de intentar definir un desahogo interior al que muchos no podrían ni ponerle nombre.
Pero si mi propósito no es mantener en mi vida a chicas cuyo pensamiento es el que tiene por decreto esta sociedad, me da igual que una vez me haya aprovechado de las mismas y conseguido todo lo que se puede exprimir de ellas, sepan que esta es otra parte de mí y decidan excluirme de su lista de "empotradores catalogados" por ser lo contrario a su pensamiento previo. No soy un macho alfa que conquista a sus objetivos con onomatopeyas ni al que le interese mantener por mucho tiempo en su vida a mujeres de las que poco más que su superficialidad puede aprovecharse - lo siento -.
Luego lo que piensen los varones también es algo que me despreocupa, ¿creéis que de verdad me muero por tener a cabezas unineuronales a mi alrededor o le doy importancia a lo que puedan decir sobre mi persona? No, "mes amis". 

No quiero a chimpancés fardando de músculo y de todas las chicas que penetran con su insuficiente; a pesar de que hagan alabanzas de lo contrario, miembro viril. Ni a chavales que, en vez de darle vueltas al coco, prefieran hacer apología de la cantidad de "Insta-directs" que huelen a paja desde lejos, "Snaps" subidos de tono y fotos de Whatsapp de juguetes que no se respetan ni a sí mismas tienen. Como si no tuvieran más objetivos en la vida que palpar todos los coños posibles antes de palmar...
A cualquiera de estos les invito a retarme a hacer una comparativa de "a ver quién tiene más vainas de estas en su galería".
Aunque vaya en contra de mi filosofía de vida y pese a que escriba como un amanerado (en vuestra percepción absurda adquirida), igual alguno se lleva una grata sorpresa. 

Si aquí el más tonto hace relojes...



martes, 2 de febrero de 2016

Lo que aprendí de mi primera relación...

Escribir esto ha sido una de las labores más difíciles desde que comprendí definitivamente aquel vacío, principalmente, porque escribir sobre mi ex es revelar una parte íntima de mí, de lo que soy ahora y de lo que viví; además es aceptar y afrontar que, en los casi cuatro años de "relación", los malos momentos superan numerosamente a los buenos; sin embargo, estoy aquí, comiendo algo de chocolate para controlar mi ansiedad, para calmarme y pensar… ¿por qué lo estás haciendo? - me pregunto repetidas veces en mi mente -, y repetidas veces también me respondo: “porque nadie merece vivir una relación así, porque nadie debe aceptar ciertas actitudes por creer estar enamorado, porque las personas deberían entender que son valiosas por sí solas, porque si cuentas tu historia podrías evitar que alguien más viva lo que tú, porque hay que ver con buena cara las cosas malas de la vida y, porque a pesar del dolor y el sufrimiento que ella te causó, aprendiste mucho y hoy lo debes compartir”.
Hace más de séis meses decidí escribir estas líneas, y para hacerlo fui consciente de que debía analizar y recordar todo, remover los recuerdos de mi mente y verlos desde otra perspectiva. Pensé que después de diez meses de haber terminado aquella relación había superado el dolor por completo, pero no. Al revisar viejas conversaciones, al leer cada insulto, cada palabra lanzada sin pensar por parte de ambos, cada discusión virtual que en los dos últimos años se hicieron una costumbre semanal, me di cuenta que aún dolía, que aún existían espacios vacíos, que su recuerdo aún me entristecía; y creo que eso es normal, si con tan solo buscar una palabra en la conversación (un insulto), te aparecen más de cuarenta resultados, y descubres la infinidad de peleas que tuviste, tomas conciencia de la cantidad de noches que pasaste llorando porque la chica que amabas te trató como si no valieras nada, entonces sí, es normal que aún te duela. Para suerte mía no estaba solo, pude refugiarme en los brazos de ese ser que me da paz, pude sentirme vulnerable y a la vez protegido porque nunca más iba a volver a vivir esas experiencias que me dañaron, y hoy, que he podido superar todo, que he releído cada conversación sin sentir dolor, estoy aquí escribiendo lo que aprendí de ese supuesto amor.



Aprendí que uno no debe sacrificar su felicidad para complacer al otro, que las similitudes sí son importantes, que a pesar de las diferencias debe existir un punto de equilibrio, que nadie es digno de devoción, que nadie es tu dueño, el estar en una relación no te convierte en la propiedad de alguien, nadie puede quitarte tu libertad, nadie puede robar tu espacio y convertirse en el único centro de tu vida. Aprendí que por más amor que sientas, jamás debes dejar de lado a tus amigos, porque créeme, cuando esa persona te falle, ellos estarán para darte ánimos. Aprendí que nunca debes priorizar a tu pareja antes que a tu familia, pues el hogar es el lugar en donde el verdadero amor nunca falla, y si ellos no ven adecuado para ti a tu novio/a, debe existir una razón, y debemos estar prestos a escuchar su opinión. Aprendí que no puedes cegarte y pasar por alto esas acciones que te duelen, tan solo para evitar discusiones. Entendí que por más errores que cometas no debes perder tu dignidad. Que el cariño no se mendiga, se demuestra cada día, en cada momento, y no solo cuando están a punto de perderte. Es valiente aceptar tus errores y pedir perdón, sin embargo, jamás debes humillarte y rogar. Ahora entiendo que, un TE AMO, no es una simple frase, es una demostración de compromiso, es un pacto de confianza, de entrega y de ayuda mutua.
Y aunque ha sido difícil, aprendí a perdonar y a valorar. De una u otra forma debo agradecérselo, porque gracias a ella, sé qué clase de mujeres no quiero en mi vida, gracias a lo que viví a su lado soy el hombre que soy y, aunque jamás debí permitir que todo ese tiempo me tratase así, no me avergüenza haberlo vivido, porque son experiencias que te hacen fuerte, te hacen madurar y crecer, y lo mejor de todo; te preparan para saber qué no hacer en una nueva relación. Solo es cuestión de decisión, alejarme de ella fue una decisión dura pero acertada y en el momento exacto.
Hoy sé que no necesito a nadie para tener felicidad, pero sí he decido ser feliz al lado de personas que cambian a diario mi mundo por completo.

viernes, 22 de enero de 2016

Misantropía

Algunas personas me miran con cara de pena, como pensando: "pobrecito, no entiende", "qué caos atesora" o "es un inadaptado".
Entiendo. Sí, entiendo y demasiado, tal vez sea por eso que soy distinto.
Yo, llevo demasiado tiempo sin sacar conclusiones de un aprendizaje lineal. Me salgo de los márgenes.
No me gusta ser parte de las mayorías. Me gusta ir a contracorriente. Es tan desolador y a su vez radiante...
Detesto rodearme de mucha gente, prefiero tener mi pequeño círculo de personas diversas y especiales que aportan cosas. Lo cual no quita que trate con muchos, aunque sin pena ni gloria, durante mis días.
Soy radical. Tacho sistemáticamente a quien no me da nada.
Me dan asco las apariencias.
Me desagrada el orgullo y todo lo que conlleva.
Jamás entenderé la obligación inconsciente de acabar a hostias con alguien a quien un día llegaste a querer porque así lo dicta la sociedad.
Entiendo el sentimiento de querer apartar a esa persona por circunstancias, ya sea porque no es sano, porque ya no aporta nada o porque debe ser así simplemente.
Mas nunca, repito, nunca, llegaré a comprender el odio que se genera entre un fin y otro principio.
Ser capaz de tener un sentimiento opaco de cariño hacia tu pasado debería ser lo justo. Por mucho que el sentimiento latente ya no persista en demasía.
No llego a cavilar, que el hecho de que una tercera persona se inmiscuya entre ambos, una vez puesto fin a todo o durante la relación, sea motivo para generar más aversión.
Que sí, que "duele", pero si realmente tu propósito en algún momento fue aportar más felicidad a la vida de esa persona, elucubra, dale vueltas, y piensa que igual alguno de los dos merecía algo distinto; ya fuese para bien o para mal.
Deja volar a esa persona.
Padecer entusiasmo por el dolor, como agradeciéndole el haberte hecho crecer de una manera u otra, debería ser lo natural.
Son experiencias, son cicatrices y, a fin de cuentas, quizá, si hoy en día eres "feliz" a tu manera, sea más gracias a tu pasado que a tu presente. Porque quieras o no los errores anteriores van a ser corregidos de manera involuntaria.
Pero, hoy en día, es más sencillo ignorar eso. Es mejor camuflarte entre mentiras porque esconden el dolor a ratos.
Es simple trasladar sentimientos de una persona a otra y agarrarse a otro clavo ardiendo para ahorrarse una fase de duelo necesaria, como si de un sustitutivo se tratase, mas nunca acaba siendo lo mismo.
El quedar por encima, regocijarte y meter el dedo en la yaga de tu pasado, aun sabiendo que por dentro piensas lo contrario, te da poderío anímico. Te hace creer que sales antes; que no salir realmente, del bucle. 
Porque está mal visto ser sincero. Evocar que algo; por ligero que sea, todavía palpa, o reconocer que hubo algo bueno dentro de lo malo que ahora acontece.
Quedarse con lo infame es algo que tampoco entenderé jamás. Todavía menos, siendo plenamente consciente en tu nueva etapa que tu pasado ya no te atormenta e influye.
¿Por qué no hacerlo? Reconocerlo... Se supone que algún día algo bonito y bueno hubo, ¿sino de qué?
Es triste ver solo el lado malo de lo malo para vivir liberado. Creo que pensar así es vivir atado a la conciencia de por vida.
Me asquean esa clase de personas. Me parecen tan simples e insensibles...
El desamor es muy doloroso, pero también puede resultar bonito. Es más, debería serlo. 
Sois básicos, sois cuadriculados. Buscáis la salida fácil y evitar ciclos. Sois egoístas...
Queréis un estatus social que se construye a base de carecer de fortaleza mental y desarrollar la física e ignorar sentimientos. Eso es lo que os mueve hoy en día.
El poeta o el que realmente vive y siente, rara vez gana frente al borrego imbécil y superficial. No puede. Sus actos no se desarrollan en un ámbito presente.
Lo denigrante y simple pesa más actualmente. Y es una pena.
Da mala imagen ser melindroso, centrarse en el amor y, sin embargo, lo buscáis con estímulos visuales y aparentes.
Sois hipócritas. Queréis que os valoren por lo que sois y buscáis la perfección en un cuerpo.
Dedicáis más tiempo a desarrollar lo que queréis ser que lo que sois realmente, porque nunca está de más aparentar.
Como la chica pasada de peso afligida por su condición física, que se queja de la sociedad y busca que se fijen en ella, pero solo los hombres de buen ver. O la que lucha contra la desigualdad de este sistema y disfruta entrando gratis a las discotecas, aun sabiendo que es parte del reclamo.
Vivís acomplejados y no dudáis en destacar los problemas de los demás para minimizar los vuestros.
Es inútil reivindicar esto. Somos así. Y así seguiremos porque el pavor nos domina y lo malo atrae.
¿Quién está pensando por vosotros?
¿Qué haríais si no tuvieseis miedo?
La mayoría de las personas son una coraza para combatir sus propios miedos y prejuicios.
¿Realmente os conocéis? 
¿O estáis fingiendo para integraros?
Pensad, abstraeros de un pensamiento social conformista. Razonad por vosotros mismos y no por quienes quieran que pienses a su manera.
No voy a cambiar nada. Soy consciente. De hecho, hay situaciones en las que no me lo aplico ni yo, porque es difícil, por el miedo...
¿Cuántos cuerpos de una noche dejaríais de descubrir si fueseis vosotros mismos, ¿eh? 
¿Cuántas oportunidades de desahogar vuestra libido superficialmente abandonaríais por el camino?
Es impensable e inimaginable.
Follar por ocio da caché. Utilizar a personas para reducir perturbaciones propias es algo típico y tópico, porque solo nos importa nuestra satisfacción personal. No voy a descubrir nada a nadie.
Generar admiración; más cerca de animadversión y celos, hacia los demás, te agranda por dentro.
Ni yo dejaría esa vida de lado siendo sensato. Porque a veces es necesario aparentar y fingir, aunque realmente luego sepas que es una mierda.
Claro que disfruto descubriendo cuerpos que no van más allá de lo físico o, que tal vez, no aportan nada más allá de lo carnal. Por supuesto que soy como vosotros, cuadriculado y simple.
Yo también necesito alimentar mi ego, ¿quién no?
También necesito no pensar y actuar en contra de mi voluntad, incluso transformándome en un hijo de puta en ocasiones. Porque hoy en día es imposible ser la antítesis de la humanidad actual.
Pero, la línea moral y ética la pone uno mismo. A la altura que uno quiera... y, es imposible hacer que todo el mundo piense como tú.
Pero, aunque yo me salga de mi cauce en ciertas ocasiones, estoy demasiado lejos de parecerme a vosotros. De veras que todo lo mencionado anteriormente me irrita y asquea. 
La cuestión es que penséis por vosotros mismos, y no para subir peldaños en la escala global de orgullo y apariencias de cara al público. Cosa inaudita. 
La conciencia os lo agradecerá.
Aunque la conciencia es una mierda, no sirve de nada a día de hoy.
Es más sencillo desfogarte, sustituir rápido para no hacerte daño, manipular y odiar mucho. 
Mejor tener a cientos dándote palmadas y, a su vez, deseándote la muerte por la espalda por tus logros. Te reconforta mientras no lo sepas. 
Yo, en cambio, los veo venir a millas y los vuelo rápido de mi círculo. No me causa reparo ignorar o ser borde con quien sé de qué pie cojea. 
Darse de hostias para impartir respeto, ceñiros a lo físico y lo material y el analfabetismo, es lo que hoy en día agrada.
Seguís un estandarte social guionizado porque no os tomáis el lujo de alterar vuestro razonamiento moral.
Celebráis fiestas que ni sentís o/u os interesan porque así os lo dictan. Sois esclavos de los que mueven los hilos desde arriba, y de alguien que fue precursor y se salió del recorrido tiempo anterior. 
Seguís un calendario unilateral repleto de fechas inmorales.
Celebráis navidades siendo ateos por lo material. Os arrastráis por San Valentín y el resto del año ni os miráis a la cara, u os dedicáis a alimentar una relación semimuerta a base de fotos y frases pastelosas para que envidien vuestro delirio de "felicidad". Celebráis días de la madre y padre, y luego acabáis a gritos con ellos y/o ni sois capaces de conversar en la mesa con los mismos. 
Os veo y pienso que sois títeres, puras marionetas descerebradas. Me apena.
La culpa es vuestra, porque rebatís y os indignáis al ver que el mundo funciona así, pero la mayoría colaboráis en ello. No hacéis nada para cambiarlo. Para derogar la mentalidad interpuesta hoy en día y así reducir el miedo. El miedo a ser uno mismo. 
Y con esto no quiero ofender a nadie, es un pensamiento irracional propio.
Algunos están más cerca y otros se acercan menos. 
Es mi pensar alterado y disperso como de costumbre.








miércoles, 13 de enero de 2016

Ambivalencia

Me hallo otro día más intentando salir del bucle, en mi cuarto, y con la puerta cerrada. Irónicamente es donde más libre y cómodo me siento. Tengo puesto de fondo una canción de Ludovico, ideal para enfatizar las ganas de escribir y, de hecho, no tardo en caer en la banalidad. Soy un odiador innato de los ratos muertos y del tiempo libre, porque mi cabeza es ahí donde más guerra me da. Pienso, y basándome en lo que me acontece desde los últimos meses, dramatizo en mi conciencia con el porqué de las cosas. Observo, miro y tomo nota. No soy consciente, no lo idealizo. Me asquea, me repugna, me entristece el ver a individuos incapaces de conocerse a sí mismos, de nutrirse de la belleza de la soledad. Padezco inquina por las personas que no saben estar solas, sobre todo, por las que ansían cicatrizar una herida abierta acortando el camino. Mi entorno es insufrible. La mayoría de los míos son un suceso de buenas palabras y demostraciones de "amor" asqueable. Ver cada día a mis amigos encerrados en ese círculo me da lástima, lo siento. Como se desangran a diario y semblar no tener más vida más allá de su pareja. Supongo que soy demasiado frío y no debería ser así. O quizá es que mis propias experiencias me han convertido en un ser inerte y amargado. Estoy algo confuso. Ya no sé si es miedo, desconfianza o simplemente es que nadie consigue tocar la tecla para llenarme. Debería poner en práctica lo de pensar menos y actuar más, pero no puedo. Estoy perdiendo la ilusión mirando a mi alrededor y viendo esas barbaries irrisorias. Y es que todo esto viene precedido de que estoy viviendo algo similar y, aun así, me veo tan distinto... Metiéndome en terreno personal, quiero decir que, esa chica es fascinante. Me ilusiona, me atrapa, y es la única que ha conseguido penetrar dentro de mi pecho desde que estoy roto. Pero, volviendo a lo anterior, el ver a una gran parte de mi entorno inmerso en un vaivén patético de hipocresía y desidia, hace que se me quiten las ganas de seguir con esto. O tal vez sea que el amor me sigue dando miedo. Ya, no sé. Sé de sobras como funciona esto del querer, pero duele ver a los tuyos viviendo por y para ello y nada más. De ver incluso a algunos, vendiendo amor forzado como el más casual y bonito de todos. 
Qué gratuito y sencillo resulta conocerse a día de hoy. 
Estoy seguro de que dentro de mi cabeza ese es un motivo para echar el freno. No quiero volver a eso, a dejar al resto de lado por satisfacer los deseos de alguien que no sé cuanto tiempo permanecerá a mi vera. No quiero volver a caer en eso y dejar a un lado mi amor propio, a dejar tantas y tantas cosas atrás que, personalmente, me han costado tanto conseguir. Sé que estoy capacitado para dedicarme a mí y a otra persona, que ahora soy más fuerte mentalmente, pero sufro pánico. Me voy por las ramas. Calma. Y es que se me hace complicado desahogarme en torno a esto. Se me nubla la vista, se me olvidan las palabras... Es una situación extraña. Llevo un año entre vaivenes y chicas pasajeras, con un interludio en el que una de ellas decidió sacarme de mi cauce y convertirse en alguien más especial que eso. Pero aquello quedó muerto. Ambos sabemos el porqué y entendimos que era lo mejor. A día de hoy me encuentro en una situación que no he forzado ni buscado yo. Llevo un par de meses así, desde que ocurrió aquello; en las fiestas de Les Corts, cuando apenas nos conocíamos mas que de entablar un par de vocablos en el bar. Desde entonces, el lidiar con esto me hace exprimir el hipotálamo hasta límites incluso dolorosos. Insisto, hacía más de un año que no me sentía así por nadie. Por nadie. 
Supongo que el verla a diario influye demasiado. Pero, yo, que soy alguien complicado, no idealizo el que sea tan único para ella. Y más sabiendo la cantidad de "don nadies" que tiene detrás, a los que ella ignora, no sé si por mí o simplemente porque quiere. Llegar a clase, sentarme e intentar ignorarla; aun sabiendo las ganas que tengo de hablarle, me mata. Como queriendo que crea que ya no me interesa y así se canse de mí para que sea todo más sencillo. Sin embargo, como es costumbre, ella acaba sacándome una sonrisa y alguna palabra. Siempre acabamos hablando de todo. Me dejo llevar, es inevitable. No sé si es lo correcto, lo único que sé es que no puedo pararlo. 
Mi yo "overthinking" tiene la idea de ignorarla - a saber por qué -. Quizá es el miedo, insisto, o que todavía no me veo preparado para querer entregar una parte de mí a otra persona. Estoy tan prendado de la soledad... Ella se ha abierto a a mí, tiene claras sus directrices, y ha hecho hincapié en repetidas ocasiones de las cosas que la he hecho sentir. Ni falta hace decir que yo he hecho lo propio. No quiero entrar en nada en concreto, pero lo que me ha demostrado, sobre todo algunas noches aguantando lo imbécil que soy, es digno de creer que me quiere. Sin embargo, me desencajan un millón de acciones que anulan esas demostraciones de querer anteriores. Tal vez debería hacerla caso y volver al tópico de vivir más y pensar menos en el que tanto me insiste, pero es tan fácil decirlo y difícil ponerlo en práctica... Mi coraza sabe que un sí o un no tiene sus miles de "peros y porqués" detrás, y yo soy de los que les da más vueltas que nadie antes de decantarme por nada. Sé que eso es lo que me destruye, me quema y mata por dentro, pero es inevitable. Su mente me seduce, me hipnotiza, tiene un tacto con las personas que yo jamás he visto. Va ligado de lo sensible e inocente que es, y es por ello que me atrae tanto. Siempre he tenido debilidad por las personas fuertes mentalmente pero que se delatan débiles. Quiero añadir que, este mes de vacaciones y transición, ha dado mucho de sí. Ha servido para que piense en esta situación y me sitúe, ya que el verla a diario me tenía en un intríngulis. Aunque teníamos acordado el vernos durante estas fechas, decidí irme lejos de mis hábitos diarios. Prefería no seguir alimentando todo lo que nos ampara y pensar un poco en mi situación actual. Ahora llevo un par de días de rutina volviéndola a ver cada tarde. Todo sigue igual, la situación me encanta, y me encanta ella, pero me deshace por dentro. 
Vivo una disyuntiva diaria que me gusta y a la vez detesto. No sé como acabará esto. Solo sé que ella es puro amor y quiero disfrutarlo, y mi puto cráneo no me deja. ¿Cómo describo el sentimiento de querer seguir disfrutando de la soledad pero con ella si no es así? 
Soy demasiado exigente. A veces incluso pienso que no hay nadie predestinado a comprenderme y compartir mis días y, quizá sea por eso acabo cansándome de todo y buscándole defectos. Y es que siento celos en ocasiones y, a su vez, estoy tranquilo. Eso no me ocurría con nadie desde hace muchísimo, por la confianza que me transmite, y ganarse mi confianza no es moco de pavo. Pero también sé que aunque sea la segunda persona que me ha hecho sentir especial en ese sentido durante este último año, esto no es amor ni creo que llegue a rozarlo algún día. Más que nada porque, siendo sensato, ahora no tengo el deseo interno de exclusivizarme a ella y lo sabe sobradamente, entre otras cosas por lo ocurrido la última noche, en la que demostró más que yo - para qué engañarnos -, y yo solo hice deleite de lo gilipollas que puedo resultar a veces.
La culpa no es suya, pero si reacciono así ante impulsos, por muy ebrio que vaya o deje de ir, es por una motivación interna inconsciente, así que tampoco debería sentirme del todo culpable y más sabiendo que no es nada mío. Entre eso y otras cosas que ella ni si quiera sabe, imagínate.
Insisto, me encanta, pero hay infinidad de cosas que me echan y echaban para atrás sobre su personalidad y su manera de actuar también. Es pequeña y debo ser consciente de ello, no puedo pedirle que desarrolle su mentalidad como yo quiero para satisfacerme, pero ese no es el problema. 
Con todo lo que ha hecho por mí en tan poco tiempo lo podría pasar por alto de cara al futuro. Lo que pasa es que estoy enamorado del desamparo.
Es como quererla queriéndola querer pero sin querer quererla por querer quererme y no cerrar ninguna otra puerta. Dadle vueltas... Es egoísta, lo sé. Es tan imposible entenderme y vivir en mi conciencia..., lo cual hace que le dé más valor a que ella no quiera cansarse de mí.
Preferiría ser como los demás, como mi entorno; asqueable y despreocupado, y estar entregándome en cuerpo y alma a otra persona por muy repugnante que sea y sin pensar en todo lo demás. Lo único que sé a ciencia cierta a día de hoy es que, cuando me besa, toda esta mierda mental se anula como si nada hubiese ocurrido, mas luego mi cabeza se enfervoriza el doble por ella.



Bendito caos,
¡hostia puta!

viernes, 1 de enero de 2016

Au revoir

Quiero, y creo que aunque vaya en contra de mis estándares, considero el día de hoy tan importante como para compartir una reflexión sobre este año que voy a dejar atrás. Y qué coño, ya que estos días me he abstraído y despejado bastante escribiendo, me apetece.
Se me hace extraño echar la vista atrás y ver con quién y cómo lo empecé y con quién y cómo lo termino.
Todavía en vísperas de la entrada del 2015, recuerdo las perturbaciones que por aquel entonces me atemoraban y los objetivos que quería alcanzar durante este año. 
Es irónico pensar en las vueltas que da la vida en tan solo 365 días. 
Pero, dejando a un lado lo que quiera que hiciese hace un año por estas mismas fechas, quiero hacer hincapié en lo que me ha acontecido durante el transcurso de todo este 2015. 
Cayendo en lo tribal, quiero decir que, para mí al menos, ha sido un año duro; por no decir durísimo.
Pasé lo que pasé durante 8 o 9 largos meses asfixiantes y agotadores, pero ello no me impidió echarle un par para seguir adelante y, gracias a ello, hoy soy más fuerte mentalmente.
Logré gran parte de mis metas fijadas para este año como lo eran: trabajar (aunque fuese brevemente), sacarme mis estudios, curtirme física y mentalmente, y un largo etcétera, pero sobre todo, disfrutar. Y digo disfrutar porque hasta ahora solo me limitaba a ver la vida pasar y a vivir por mero trámite.
He aprendido mucho durante todo este tiempo...
Me gusta que la vida me dé lecciones y aprender a base de golpes aunque sea jodido, pero así se avanza.
No quiero insistir mucho en el mismo tópico, diciendo que lo he pasado mal, que mi año ha sido más duro que el de cualquiera, o que mi vida es una mierda, porque no es así. Aunque sí considero que vivo y he pasado demasiadas cosas no acordes con lo que me tocaba vivir. También sé que es culpa de la mala vida que he llevado y un reflejo de lo que yo he forjado durante todo este tiempo.
Creo que he madurado bastante este año. Y sí, sigo siendo un puto inmaduro en muchos aspectos, pero he adquirido una inteligencia emocional y un saber estar frente a las adversidades que no considero común.
Todavía sigo dándole vueltas a "peros y porqués" más que dedicarme a vivir el momento en algunas ocasiones, aunque cada vez menos. Supongo que eso también es fruto de algunas vivencias. Y es que por muy fuerte mentalmente que me considere, soy persona, y el miedo es algo común en base a tus propias experiencias.
He aprendido a ser libre, a ser yo mismo y pensar por mí antes que por los demás. A dejar atrás el "qué dirán" y buscar mi propia felicidad antes de confiársela a otra persona.
Además, he entendido que las personas no son etiquetas. Que un amigo es amigo en base a lo que demuestra, no por un "título" otorgado hace tiempo.
Que fastidia dejar a gente atrás por orgullo, pero más fastidia afrontar momentos difíciles y adversidades sin ellos al lado porque simplemente ellos no han querido.
Y no voy a repetir que la mayoría cuando se echa pareja se vuelve imbécil, pero sí, os volvéis; me incluyo, nos volvemos imbéciles.
Supongo que todas estas cosas ya las sé desde hace tiempo, pero este año quizá, las he vivido a mayor escala.
Porque es duro ver como un amigo se va porque se tiene que ir.
Como también sé que el amor duele, y mucho. Y eso lo sé desde el día que dejé de ser feliz y quererme a mí mismo, que por aquel entonces, tenía 16 años.
Mentiría si digo que a día de hoy lo soy, pero al menos ya no estoy triste. Disfruto de todo lo que vivo, pero creo que encontrar tu propia felicidad es un proceso más complejo que decir "soy feliz" o divertirte, y mucho más que decirle a alguien "me haces feliz". En el segundo caso, veo hasta ilógico el depender toda tu felicidad en otra persona. En todo caso, es y debe ser un motivo para multiplicar tu propia felicidad. Pero vaya, yo respeto cualquier filosofía de vida y veo lo más normal del mundo el que, cada cual, piense y viva acorde a lo que uno crea conveniente. Mas no me impide decir, que para mí, es una manera demasiado necia de subsistir.
Volviendo a lo del amor, supongo que este año el estar meses perdido y sintiendo un vacío constante debía ser normal.
Porque no voy a echar la vista atrás, sobre todo hacia algo que ya es irrelevante en torno a mi vida. Porque me enorgullezco de haber salido del bucle, y a día de hoy, sigo pensando que fue la mejor decisión que he tomado nunca aunque en su momento me "doliese".
Eso no me impide ser sensato y decir que, durante los primeros meses tuve recaídas, días de nostalgia, días de odiar mucho y de volver a querer, y días de utilizar a personas para acortar el camino de llenar un "vacío" que debía rellenar por otros medios. 
A día de hoy, puedo asegurar que tan solo me queda más que el recuerdo, y que lo único que quiero es seguir forjando un camino en paralelo, como hasta ahora, con aquello que algún día fue una línea secante. Y seguir en su inopia, por supuesto.
Si bien es cierto que he aprendido muchísimo para mejor de todo aquello, no quiero perder un ápice más de mi vida y de mi tiempo en cosas que no merecen la pena, y no aportan más que demostraciones de maldad, inmadurez y puterío barato. Y decir eso no quita que la agradezca todo lo bueno y malo que me dio en su momento; porque lo bueno lo disfruté y lo malo son experiencias que me han hecho crecer, pero como creí antes de dar el paso, terminar así iba a ser duro pero con el tiempo lo mejor para ambos. No me queda suficiente orgullo para no agradecérselo durante el resto de mis días.

El tiempo lo reinvertí y evolucioné como persona, incluso he desarrollado partes de mi carácter que creía necesarias y había olvidado y, a la larga, sirven para mucho.
Porque también aprendes que no todo el amor es dolor, y que cuando sales de un bache te metes en otro, pero vuelves a disfrutarlo.
Que no todo lo que he vivido este puto año es malo ni mucho menos.
He conocido a personas, me he ilusionado con algunas y he vivido cosas breves pero intensas de las que no me arrepiento. Otras de las que sí y, de algunas, por no decir de la mayoría, he aprendido algo.
He conocido lo que es dejar a una persona especial a un lado por circunstancias, pero a su vez, darme cuenta con el tiempo de que era lo mejor, y ser capaz aun así, de convertirse en alguien inseparable.
He vivido lo que es tener a una de las personas más importantes y que más me llenan a día de hoy al otro lado de la pantalla, y tener que lidiar con hablar cada día con ella mas no poder verla a diario.
Sé lo que es repetir una situación ocurrida hace un año con una compañera de clase, pero cambiando a la protagonista, el lugar, el tiempo y mi situación anímica y personal y, asimismo, sentir cosas que hacía muchísimo que mis endorfinas no experimentaban. Más aún, sabiendo que hace un año fue una situación llevada a cabo más por despecho que por impulso.
Sentir el morbo de llevar eso en silencio, y no entrar en la simpleza de pretextar todo esto a terceras personas, como hace la mayoría, es fascinante. Odio lo típico y que otros formen parte de mis situaciones personales.
He descubierto gracias a ello que soy un enamorado de la soledad, que soy muy exigente y cauteloso, mas eso no quita que me encanten este tipo de situaciones y las disfrute.
He comprendido lo que es quedarse solo y lo que es estar rodeado por centenares según te encuentres, pero ni tanto ni tan poco. Durante este año me quedo con 4 personas, a las que podría llegar a sumar 10.

Y, sobre todo, me quedo con este verano. Porque pongo la mano en el fuego que ha sido el mejor de los últimos años por todo lo acaecido y, en ese momento, era lo que necesitaba. 
Doy gracias a todos los que en 2014 no formabais parte de mi vida y a día de hoy sí, porque algunos sois increíbles. Y a los que se fueron, les deseo todo lo mejor, pero lejos de aquí.
Por último y como mención especial, quiero agradecer a las 4 personas más importantes de mi vida el estar un año más a mi lado: Mamá, Papá y mis dos hermanas, que a pesar de todo, son mi única motivación para seguir subiendo peldaños.
Espero, quiero y os deseo a todos que tengáis un año espectacular, plagado de cosas positivas, y que lo viváis al máximo y a vuestra manera.
Sé que soy complicado, que voy en contra de la sociedad porque no me gusta lo común. Que disfruto más con la mentalidad y la manera de pensar de una persona más que con cualquier otra cosa. Que analizo muchísimo a la gente y me doy cuenta de cosas para las que otros pasan desapercibidas. Que me encanta exprimir el hipotálamo apuntando teorías sobre la existencia y la manera de funcionar del ser humano dentro de esta sociedad. Que no me gusta compartir mi día a día ni fotos comunes con personas como haría cualquiera, exceptuando algunos momentos e individuos que considero merecedores de ser un pequeño aporte de cara a desconocidos. 

Sé que atesoro un caos mental; al que muchos calificaríais de inmadurez simplemente porque no tenéis ni idea, y que pienso y vivo las cosas de una manera no muy entendible. Por eso mismo me considero tan estúpido a la par que muy inteligente, y no lo digo por ser un narcisista. Me baso en opiniones ajenas a mí y doy fe de ellas.
Conocerme es casi imposible.

Aseguraría que solo me conocen en mi casa, y a veces, ni eso. 
Soy así y, lo siento, no pienso cambiar para ser uno más entre tantos.
Amadme u odiadme este año también por ser así, pero yo no pienso alterar mi modo de vida surrealista.


¡Feliz año a todos los hijos de puta que me rodean!